El tramo de 130 kilómetros que los peregrinos del norte cruzan a diario y que nadie quiere arreglar

Un tramo de 130 kilómetros destruido, sin banquinas y con camiones cruzando a diario: el calvario que miles de peregrinos del norte enfrentan cada año para llegar al Milagro. Un especialista en seguridad vial advierte que la situación es de riesgo extremo y reclama que los organismos actúen antes de que haya que lamentar una tragedia.

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El tramo de 130 kilómetros que los peregrinos del norte cruzan a diario y que nadie quiere arreglar
El tramo de 130 kilómetros que los peregrinos del norte cruzan a diario y que nadie quiere arreglar

Miles de fieles que viajan desde el norte salteño hacia la capital para la fiesta del Milagro recorren la ruta nacional 34 en medio de un corredor vial destruido, sin banquinas y con un tránsito pesado que convierte cada edición de la peregrinación en una situación de riesgo extremo. Un especialista en seguridad vial pide que los organismos nacionales y provinciales se anticipen antes de que haya que lamentar una tragedia.

Dos semanas de fe sobre el asfalto roto

Caminantes y ciclistas parten desde Salvador Mazza, Tartagal, Aguaray, las poblaciones de la ruta 81, Embarcación y localidades del departamento Orán, a los que se suman peregrinos de Jujuy. Los que van a pie invierten dos semanas en cubrir 400 kilómetros desde la frontera con Bolivia —365 desde Tartagal y 300 desde Embarcación—, mientras que los ciclistas completan el trayecto en cinco días. Durante el fin de semana largo, además, se suman cientos de automovilistas que desde el departamento San Martín buscan llegar a la festividad católica más convocante del norte argentino.

El resultado es un colapso total en el tramo norte de la ruta nacional 34. Los contingentes enfrentan jornadas con sensación térmica superior a los 40 grados, lluvias, vientos y días fríos, como ocurrió este año. A su lado circulan cientos de camiones, ómnibus y vehículos particulares por un corredor que conecta la Argentina con Bolivia y Paraguay.

La ruta está destruida desde la frontera con Bolivia hasta Pichanal, un tramo de 130 kilómetros que se convirtió en la única opción para comunicar el norte con el resto de la provincia y del país. A eso se suma la falta de banquinas en el tramo salteño, a diferencia de Jujuy, donde están más despejadas y mantenidas.

"Nos tiramos a la banquina": el riesgo de cruzarse con 200 ciclistas

Un automovilista que hace el trayecto con frecuencia describió la maniobra que debe hacer cuando se topa con un contingente de 200 ciclistas que transitan juntos. "Se forma una fila de 20 o 30 vehículos. El que va adelante se larga por el carril contrario, nosotros todos por atrás y, si de frente vienen otros y no tenemos tiempo, nos tiramos a la banquina. La cuestión es llegar a la rotonda de Torzalito después de transitar por casi siete horas, cuando en circunstancias normales ir desde Tartagal a la ciudad de Salta no te lleva más de cuatro horas y media", explicó.

El pedido de un técnico en seguridad vial

Andrés Montes es técnico en seguridad con especialidad en temas viales y, como a cientos de norteños, le tocó hacer el trayecto de 365 kilómetros desde Tartagal hasta la capital durante el fin de semana largo. "Una situación de mucho estrés, de riesgo y, como creyente que soy, al llegar a la ciudad le di las gracias al Señor y a la Virgen del Milagro. Ningún tartagalense, ningún mosconense, dejamos de admirar la voluntad y la fuerza de los peregrinos de caminar dos semanas enteras con todo lo que eso significa, especialmente en desgaste físico y hasta emocional", señaló.

Montes destacó la organización de los cicloperegrinos, que circulan con un vehículo guía señalizado y con sirena, equipamiento completo y chalecos refractarios, acompañados por personal policial y con otro vehículo que cierra el grupo. "Algo similar sucede con la gente que va caminando, pero estoy convencido de que, por la seguridad de esas miles de personas, los organismos que tienen competencia sobre las rutas, tanto nacionales como provinciales, tienen que tomar cartas en el asunto por un tema de prevención que es fundamental para que esta experiencia, a la que cada año se suma más gente, sea eso y que no tengamos que lamentar absolutamente nada", sostuvo.

Recordó que años atrás, para evitar accidentes y dar prioridad a los vehículos particulares durante los feriados largos, se restringió el tránsito de camiones y unidades de transporte pesado. "Los que tienen que tomar intervención en este tema es la Agencia Nacional de Seguridad Vial porque de ellos dependen las rutas nacionales, algo que no sucedió prácticamente nunca, al menos que yo tenga conocimiento, desde que las peregrinaciones desde el departamento San Martín comenzaron a realizarse de forma masiva, hace por lo menos una década", agregó.

También reclamó la intervención de la Subsecretaría de Seguridad Vial de Salta, ya que las caminatas incluyen rutas provinciales, y del organismo competente de Jujuy, porque la ruta nacional 34 atraviesa esa provincia.

Un cuello de botella de cientos de kilómetros

Para Montes, los que corren mayor riesgo son los peregrinos que transitan desde el norte por la ruta nacional 34. "Las imágenes de quienes vienen desde La Puna son absolutamente atractivas por el entorno geográfico, pero los riesgos son mínimos comparados con los que transitan del norte porque, a pesar del crecimiento de la actividad minera en la región de La Puna, la cantidad de unidades no tiene punto de comparación con la 34", explicó. Y agregó: "Cada jornada los peregrinos del norte avanzan por un tramo de una ruta nacional con conexiones con otros dos países limítrofes, lo que aumenta el flujo de los grandes camiones".

El especialista sostuvo que la situación no es la misma desde la rotonda de Torzalito hacia el sur, ni en la ruta 9 o en la autopista de ingreso a la ciudad de Salta, donde hay más opciones de seguridad. "El norte es una especie de cuello de botella de un enorme riesgo", afirmó.

Por eso pidió que los organismos nacionales y de las dos provincias articulen un plan para disminuir el tránsito pesado y adoptar medidas de prevención. "No se puede delegar desde el Estado la responsabilidad en los peregrinos o en las iglesias desde donde ellos partan porque es un tema complejo, de diferentes competencias estatales, que los excede de manera absoluta", concluyó.

Finalmente, Montes señaló: "Reitero que, como salteños, tenemos que dar gracias a nuestros patrones tutelares que solo se haya producido un evento en la zona de General Güemes, donde un motociclista atropelló a cinco peregrinos, que por supuesto es lamentable, pero como balance total realmente resulta mínimo comparado con la envergadura del desplazamiento de miles de personas".

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