El tren fantasma del peronismo: ¿hacia dónde va?
El peronismo se encamina a 2027 con los mismos nombres de siempre. ¿Qué hay detrás de la interna entre Cristina, Kicillof y Massa? Descubrí los detalles que nadie cuenta.
El peronismo argentino parece empeñado en subirse una vez más a un tren fantasma que, lejos de llevarlo a una estación de renovación, lo conduce directo al abismo. Con un discurso anclado en el pasado y sin propuestas que convenzan, el partido se encamina a las elecciones de 2027 con los mismos nombres que ya fracasaron.
¿Quiénes son los pasajeros?
En la locomotora viaja Cristina Kirchner, inhabilitada judicialmente para ejercer cargos públicos, pero decidida a seguir manejando los hilos desde su departamento en Constitución, donde cumple condena por el caso Vialidad. No conforme con eso, impulsa a su hijo Máximo como candidato a gobernador bonaerense, en una jugada que profundiza la interna con Axel Kicillof.
Mientras tanto, Kicillof, con casi siete años al frente de la provincia de Buenos Aires, busca aliarse con intendentes para perpetuarse en el poder, pero su gestión deja un tendal de pobreza e inseguridad que los bonaerenses conocen de sobra.
¿Qué los une?
En los últimos días, el peronismo encontró un punto de encuentro inesperado: las críticas de Javier Milei al presidente brasileño Lula da Silva. Este episodio les sirvió para mostrar una unidad que es puramente cosmética, ya que las internas siguen latentes.
Sergio Massa, exministro de Economía que dejó el cargo con una inflación descomunal, se ofrece como mediador entre Cristina y Kicillof. Pero todos ellos ya gobernaron, fracasaron y fueron castigados en las urnas.
¿Qué dijo Quintela?
El gobernador riojano Ricardo Quintela también se subió al tren, con amenazas que generan pánico: advirtió que, si el peronismo vuelve al poder, nacionalizará empresas privatizadas y expropiará lo que quiera. Un mensaje que ni Chávez ni Maduro hubieran expresado mejor.
Y para cerrar, Aníbal Fernández reapareció para pedir que los peronistas reconozcan a Kicillof como único candidato y dejen de reclamar la libertad de Cristina, aunque la considera inocente. “La lapicera es de Cristina, su hijo es el que malversa”, soltó en La Plata.
Faltan meses para los comicios, pero nada indica que el peronismo vaya a cambiar. Sin recambio generacional, sin propuestas serias, el tren fantasma sigue su marcha, llevando al país hacia el abismo una vez más.