Antonio Giménez, de la Cámara de Comercio Exterior, ya había advertido por qué el tren le cambia la ecuación a San Juan: un camión mueve 20 toneladas y una formación, hasta 500. Ahora el Gobierno corrió la fecha de la licitación y el calendario se rearma.
El Gobierno nacional estiró los plazos para privatizar el Belgrano Cargas y, aunque el trámite parece lejano, en San Juan lo miran con atención: el ferrocarril es una de las cartas que la provincia tiene para abaratar el traslado de su producción y ganar competitividad en los puertos.
La postergación quedó formalizada mediante la Resolución 1914/2026, publicada en el Boletín Oficial este miércoles 4 de noviembre. El nuevo calendario mueve la presentación de ofertas del 11 de noviembre al 21 de diciembre a las 9:59, con la apertura de la primera etapa ese mismo día a las 10. Las consultas, en tanto, podrán presentarse hasta el 3 de diciembre.
Según los fundamentos de la norma, varias compañías pidieron más tiempo para inspeccionar las instalaciones ferroviarias en persona y analizar con mayor profundidad las inversiones que deberán afrontar. El anuncio llegó, además, dos semanas después de que Grupo México, el único competidor extranjero, comunicara su salida del proceso.
Por qué San Juan sigue de cerca la licitación
La reactivación del Belgrano Cargas desvela al sector productivo sanjuanino por una razón simple: el tren permite mover mercadería hacia los centros de distribución y los puertos del país a un costo mucho menor que el camión.
A fines de octubre, cuando ya sonaban las versiones sobre una posible prórroga, Antonio Giménez, presidente de la Cámara de Comercio Exterior de San Juan, había advertido que la necesidad de transporte de carga de la provincia es una garantía para el desarrollo del proyecto, sin importar qué empresa termine adjudicándose la concesión.
Giménez detalló la diferencia: trasladar mercadería por camión puede costar entre dos y cinco veces más que por ferrocarril. Y la capacidad no es menor: mientras un camión carga unas 20 toneladas, una formación ferroviaria puede movilizar entre 200 y 500 toneladas.
Esa escala permitiría reducir de manera considerable el peso de los fletes sobre el precio final de los productos sanjuaninos.
Los sectores que más podrían aprovecharlo son la minería y la agroindustria. En el primer caso, el tren aparece como alternativa para mover minerales y productos vinculados a la actividad. En el segundo, permitiría llevar mayores volúmenes de mosto, pasas de uva, aceite de oliva y aceitunas hacia los puertos de Buenos Aires y Rosario, desde donde salen al mercado internacional por el Atlántico.
El esquema no reemplaza al camión: ambos medios funcionarían de forma complementaria. Los vehículos terrestres llevarían la producción desde las fincas y plantas industriales hasta los centros de carga ferroviarios.
La minería, el argumento de peso
Otro de los pilares que explican el interés sanjuanino es el crecimiento de la actividad minera y las perspectivas de los proyectos metalíferos, en especial los de cobre.
En la misma cobertura de octubre, Adrián Alonso, director de Comercio Exterior del Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación, explicó que la minería puede garantizar un flujo de carga durante todo el año, a diferencia de otras actividades agrícolas que dependen de las temporadas de cosecha.
El funcionario aportó un dato contundente: el 84% del volumen exportable de San Juan corresponde a productos mineros. Dicho de otro modo, de cada 100 camiones que salen de la provincia con mercadería para exportación, 84 transportan productos de ese sector. Dentro de ese porcentaje, entre 71 y 72 corresponden a cal, además de otros minerales como dolomitas, bentonitas, sulfatos, carbonatos y diatomeas.
Para Alonso, esa presencia de cargas mineras es un atractivo para cualquier operador ferroviario, porque permitiría sostener el movimiento de trenes a lo largo de los distintos períodos del año.
La provincia también proyecta centros logísticos multimodales que articulen el transporte ferroviario con el terrestre, el fluvial y el aéreo, según las necesidades de cada actividad productiva.
Cómo será la licitación
El proceso impulsado por el Gobierno nacional contempla la concesión de obra pública de la infraestructura ferroviaria de las líneas General Belgrano, General San Martín y General Urquiza. También incluye los inmuebles aledaños, el uso de talleres y una opción de compra de material rodante.
En conjunto, las tres líneas suman 7.594 kilómetros de vías distribuidos en 16 provincias, con conexiones hacia los principales puertos argentinos y países limítrofes. El esquema establece concesiones por 50 años bajo un modelo de acceso abierto a la infraestructura.