El truco de la manzana que promete mantener las papas frescas por más días
Un truco simple con una manzana puede ayudar a conservar las papas por más tiempo. El etileno que libera la fruta retrasa los brotes, según estudios.
Conservar las papas en buen estado durante varios días no siempre es fácil. Con el paso del tiempo, pueden brotarse, ablandarse o incluso arruinarse antes de llegar al plato. Frente a este problema cotidiano, cada vez más personas recurren a un truco simple que es tendencia: guardar una manzana junto a ellas.
Aunque a primera vista parezca un consejo sin fundamento, lo cierto es que tiene una explicación concreta. No se trata de magia ni de costumbres antiguas sin base, sino de un proceso natural que puede ayudar a conservar mejor este alimento tan presente en la cocina diaria.
Cómo funciona el truco de la manzana
La clave está en el etileno, un gas que liberan las frutas mientras maduran, especialmente la manzana. Este compuesto influye en otros alimentos cercanos y, en el caso de las papas, puede ralentizar la aparición de brotes.

Al colocar una manzana dentro del mismo cajón o bolsa, ese gas actúa como un regulador natural. De esta manera, ayuda a que las papas se mantengan firmes por más tiempo y retrasa el proceso de deterioro que suele aparecer con los días.
Qué dice la ciencia sobre este método
Distintos estudios analizaron este comportamiento y llegaron a una conclusión clara: las papas almacenadas junto a una manzana presentan menos brotes y conservan mejor su textura que las que se guardan solas.
Sin embargo, los especialistas también señalan un detalle importante. Si el contacto se prolonga demasiado, el etileno puede aumentar ligeramente el contenido de azúcares en las papas, lo que puede hacer que se oscurezcan más rápido al freírlas. Por eso, recomiendan usar este truco de forma moderada y reemplazar la manzana cuando empiece a deteriorarse.
Cómo guardar las papas para que duren más
Más allá de este recurso, hay algunas claves básicas que ayudan a conservarlas en buen estado:
- Guardarlas en un lugar fresco, seco y oscuro
- Evitar la heladera, ya que altera su composición
- Usar recipientes ventilados, no cerrados herméticamente
- Controlar periódicamente si hay papas en mal estado