El truco de Marie Kondo para doblar la ropa que te hará tirar todas las perchas
¿Tu placard es un campo de batalla donde nunca encontrás lo que buscás? Marie Kondo revela el sencillo movimiento para doblar la ropa que transforma el caos en orden instantáneo y te hace cuestionar todo lo que creías saber sobre las perchas.
La gurú del orden Marie Kondo revoluciona la manera en que guardamos la ropa en el placard. Su método, que promete ahorrar espacio y eliminar las arrugas, se basa en un principio simple pero radical: doblar todo y colocar las prendas de pie. Con más de cuatro millones de seguidores en Instagram, la consultora japonesa desmenuza su técnica para transformar el caos de los cajones en un despliegue visual perfecto.
Autora de bestsellers como “La magia del orden que cambia la vida” y “La felicidad después del orden”, Kondo no solo vende libros. Genera un movimiento. Su filosofía va más allá de la organización; se trata de expresar gratitud hacia los objetos y el hogar. En su página web oficial, el método para la ropa es central.
La regla de oro es clara: doblar todo lo que sea posible y reservar las perchas únicamente para las prendas que realmente lo necesitan. No es una sugerencia, es la base de un sistema que busca la eficiencia máxima.
¿En qué consiste exactamente el método KonMari?
La clave no está solo en doblar, sino en cómo se coloca la ropa después. Kondo propone doblar las prendas y ubicarlas de manera vertical en los cajones, una al lado de la otra. Esto reemplaza definitivamente las pilas tradicionales donde todo queda oculto y se arruga.
La ventaja es inmediata: al quedar en vertical, cada pieza de indumentaria se ve al instante. No hace falta revolver todo el cajón para encontrar esa remera que está al fondo. Es un sistema que privilegia la visibilidad y el orden al mismo tiempo.
El paso a paso para doblar como una experta
La base técnica es formar un rectángulo con la prenda. Luego, se dobla a lo largo y después en mitades o tercios, repitiendo el proceso hasta que la pieza se pueda sostener parada por sí sola. Para remeras, sweaters y buzos, el movimiento es llevar ambos lados hacia el centro.
Luego se acomodan las mangas o la tela sobrante. El paso final es doblar a lo largo las veces que sean necesarias hasta lograr un bloque compacto y estable. Con pantalones y shorts, el proceso cambia ligeramente.
Consiste en unir las piernas y doblar la prenda al medio para que coincidan los extremos. Después se realiza un nuevo pliegue, creando un bloque pequeño y erguido, listo para ser guardado. El objetivo final es siempre el mismo: una pieza autoportante.
¿Y las perchas? No están completamente prohibidas
Marie Kondo es pragmática. Aclara que su método no busca eliminar las perchas, sino usarlas con criterio. Quedan destinadas para prendas específicas que necesitan estar colgadas sí o sí. En esta categoría entran las camperas pesadas, las piezas muy delicadas y las telas que se marcan o arrugan con facilidad.
En su sitio web, la experta lo explica sin vueltas: “Las remeras siempre deben doblarse”. Y agrega: “Como regla general, se recomienda doblar todo lo que se pueda para ahorrar espacio”. Las excepciones son claras: prendas de seda, pantalones que solo admiten lavado en seco o vestidos delicados merecen una percha.
El error que todos cometemos con las medias
Aquí Kondo se pone firme. Enrollar las medias para hacer la típica bola es, según ella, un grave error. Argumenta que esta práctica “no les permite descansar” y contribuye a que se estiren prematuramente. Su propuesta es disruptiva: doblarlas como cualquier otra prenda.
La técnica consiste en colocar una media sobre la otra y, dependiendo del largo, realizar los pliegues necesarios. La meta es idéntica a la del resto de la ropa: obtener un cuadrado o rectángulo compacto que pueda mantenerse erguido en el cajón. Un detalle que, asegura, prolonga la vida útil de las prendas.
Este sistema, detallado en su guía oficial “Cómo doblar la ropa con el método KonMari”, trasciende la mera organización. Es una invitación a repensar la relación con los objetos cotidianos. Con cada prenda doblada y puesta de pie, Kondo promete no solo un placard ordenado, sino un poco más de claridad mental.