El trueque de remedios volvió con fuerza y hay un dato que lo explica
Con los precios liberados, el PAMI desfinanciado y el Plan Remediar terminado, volvió una práctica que no se veía desde 2001. Qué está pasando en los grupos de redes sociales y cuánto más caros son los remedios acá que en el resto del mundo.
La crisis empuja a los argentinos a extremos que parecían superados. El trueque de medicamentos, esa práctica que había quedado guardada en el recuerdo de la megacrisis de 2001, volvió a tomar fuerza en redes sociales y se convirtió en el último recurso para miles de pacientes que no llegan a pagar los remedios.
Grupos de WhatsApp y Facebook se llenaron de publicaciones donde se ofrecen, permutan o intercambian fármacos. Algunos espacios son tan específicos que establecen reglas claras: solo remedios y productos para tratamientos. Nada de política, religión ni opiniones. Solamente medicamentos.
¿Por qué volvió el trueque de remedios?
Fuentes del sector farmacéutico señalaron a El Destape que desde la crisis de 2001 no se veía un fenómeno de estas características. La combinación letal de liberación de precios, desfinanciamiento del PAMI, el fin del Plan Remediar y la pérdida masiva de cobertura médica dejó a millones de personas sin acceso a los canales tradicionales de compra.
Según el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, 1,2 millones de personas perdieron su cobertura desde el cambio de Gobierno y ahora dependen de un sistema público cada vez más exigido y con menos recursos.
El origen de los remedios que circulan en estos grupos es tan triste como el fenómeno en sí: en general provienen de pacientes que fallecieron o de muestras médicas conseguidas en algún efector de salud.
Récord de ganancias farmacéuticas, desplome en el consumo
Mientras la industria farmacéutica celebra números históricos, el consumo de medicamentos se hunde. Desde la llegada de Javier Milei al Gobierno, la facturación real del sector creció 14% y alcanzó el máximo de la serie. Pero esa bonanza no se tradujo en más ventas en unidades.
El último relevamiento disponible, correspondiente al tercer trimestre de 2025, muestra que se comercializaron 5,4 millones de unidades menos que en el mismo período de 2023. Los datos procesados por el Instituto Argentina Grande (IAG) indican una caída interanual del 8,2% frente a 2023 y del 3,3% en comparación con 2024.
La comparación con 2024 es especialmente elocuente: aquel año ya había sido uno de los peores de la serie. Según un informe del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), las ventas habían retrocedido cerca de 7,8% interanual, lo que representó unos 61 millones de unidades menos que en 2023.
El Gobierno admite que los remedios son más caros que en otros países
Ni siquiera hace falta recurrir a informes opositores para dimensionar el problema. El propio Ministerio de Desregulación elaboró un estudio que compara los precios de 17 principios activos de uso frecuente en Argentina con los de Brasil, España, Estados Unidos, Francia e India.
La conclusión es contundente: los medicamentos argentinos resultan más caros en alrededor del 90% de las comparaciones, con una relación mediana de 3,1 a 1.
Uno de los casos más extremos es el de la levotiroxina, utilizada para tratar el hipotiroidismo. Según el relevamiento oficial, una dosis diaria cuesta U$S 0,644 en Argentina, mientras que la mediana internacional es de U$S 0,103. Es decir, el precio local resulta 8,2 veces superior al español, 6,2 veces al francés, 4,6 veces al estadounidense y 26,2 veces al indio.
La atorvastatina, para reducir el colesterol, tampoco se queda atrás: U$S 1,437 por dosis diaria en Argentina contra U$S 0,267 de mediana internacional. En términos mensuales, el gasto estimado alcanza los U$S 43,1, frente a unos U$S 8 en los países de referencia.
La metformina, clave para la diabetes tipo 2, presenta una diferencia similar. El precio local llega a U$S 0,871 por dosis diaria, contra U$S 0,175 de mediana internacional. El costo mensual estimado pasa de U$S 5,3 en los mercados de referencia a U$S 26,1 en Argentina.
Mientras tanto, los argentinos se las ingenian como pueden. El trueque de remedios es la prueba más cruda de hasta dónde llega la crisis.