El turismo de Catamarca se queda sin aire: hoteleros ya hablan de bajar la persiana antes de fin de año
Los prestadores turísticos de Catamarca advierten que la crisis les está pegando en el bolsillo y que podrían cerrar antes de diciembre. El gobernador Jalil ya recibió el pedido, pero desde el sector aseguran que sigue sin respuestas. ¿Qué pasará con los hoteles y cabañas de la provincia?
La crisis del turismo en Catamarca se profundiza y los prestadores locales advierten que podrían cerrar antes de diciembre si el Gobierno provincial no toma medidas. La ocupación hotelera cayó un 40% y las facturas de luz se volvieron impagables, según denunciaron desde el sector.
"La situación se volvió insostenible", afirmó Horacio Suárez, presidente de la recientemente creada Asociación de Prestadores Turísticos de la Provincia, en declaraciones a Radio El Esquiú 95.3. La entidad, que ya reúne a 120 emprendedores, busca representatividad frente a los reclamos por las tarifas eléctricas y la caída de la demanda en hoteles y cabañas.
Suárez cuestionó la gestión del gobernador Raúl Jalil: "En el turismo hay mucho discurso y poco recurso". Y agregó: "Acá necesitamos acciones, necesitamos respuestas reales, concretas, sobre todo en el tema de la luz".
Reuniones sin respuestas
El malestar viene de larga data. En agosto pasado, este medio ya había advertido la situación crítica de prestadores de Fiambalá, que recibían facturas de luz de $2.500.000 imposibles de pagar. Según relataron, en junio mantuvieron una reunión con Jalil, pero hasta ahora no obtuvieron respuestas ni medidas concretas para aliviar la crisis.
El vínculo con el Gobierno provincial es directo: el 90% de la empresa proveedora de energía pertenece al Estado catamarqueño. Con cada vez menos trabajo por la baja del turismo, pagar servicios tan caros se vuelve una ecuación imposible.
"No vamos a bajar los brazos hasta que no tengamos realmente la posibilidad de pagar facturas y tarifas a un precio razonable", aseguró Suárez a medios locales.
El origen del problema
Según explicaron emprendedores turísticos a El Destape en notas anteriores, la raíz se remonta a unos dos años atrás, cuando la empresa provincial SAPEM les exigió reencuadrarse en la categoría tarifaria T2, que obliga a contratar una potencia fija.
El inconveniente es que, aun sin recibir huéspedes, los complejos deben abonar montos exorbitantes porque la categoría es cara. Como consecuencia, entre el 30 de junio y el 31 de julio varios prestadores comenzaron a recibir boletas que van desde $1.600.000 y $1.800.000 hasta superar los $2.500.000.