El último adiós a Darío James: el intendente que gobernó Gaiman con la cercanía de un vecino
La muerte de Darío James conmocionó a Gaiman. ¿Cómo despidió el pueblo a un intendente que gobernó con la simpleza de un vecino? Los detalles de una despedida que marcó a toda la provincia.
La localidad de Gaiman despidió este jueves a su intendente, Darío James, en una ceremonia que reunió a dirigentes de todo el espectro político y a cientos de vecinos que lo recordaron como un trabajador incansable y un defensor de su pueblo. Su muerte, tras una compleja cirugía cardíaca, dejó un vacío difícil de llenar y abrió un proceso electoral inédito para elegir a su sucesor.
El gimnasio municipal se convirtió en el epicentro del dolor, pero también de la gratitud, mientras el cortejo fúnebre avanzaba hacia el cementerio local, donde otra multitud le dio el último adiós.
¿Quién era Darío James?
Nacido y criado en Gaiman, descendiente de familias galesas, James forjó su identidad como chacarero, productor agrícola y apicultor. Durante más de tres décadas trabajó en la Cooperativa Eléctrica de Gaiman, donde se ganó el respeto de sus compañeros. También integró el cuerpo de Bomberos Voluntarios, una muestra de su compromiso con la comunidad.
Su ingreso a la política fue casi accidental. Afiliado a la Unión Cívica Radical desde joven, y con militancia sindical en Luz y Fuerza, recién en 2019 aceptó ser candidato a intendente. Ganó con el 55% de los votos, rompiendo dos décadas de dominio de otros partidos y devolviendo al radicalismo la conducción del municipio.
Un estilo de gestión cara a cara
James gobernó con una lógica simple: estar presente. Recorría las calles, escuchaba a los vecinos y discutía personalmente cuando algo no le gustaba. No le interesaba la distancia que impone el cargo. Quienes compartieron su gestión lo describen como uno de los primeros en llegar y uno de los últimos en irse.
Raúl Ferrero, presidente del Concejo Deliberante y quien asumió interinamente durante la licencia de James, destacó que su autoridad surgía del respeto y de la presencia cotidiana, no de la imposición. “Esa cercanía explica la dimensión de su despedida”, señaló.
El gobernador Ignacio Torres, presente en el funeral, recordó su carácter auténtico y testarudo: “Darío era auténtico. Se enojaba mucho, pero siempre con convicción. Defendía lo que podía. Terco a veces, pero para bien, y cuando se ponía algo en la cabeza le daba para adelante, para adelante, para adelante”, expresó.
El legado de un vecino querido
James ya había decidido no buscar un tercer mandato. Su salud era frágil y quería volver a la Cooperativa, retomar una vida más tranquila. A principios de julio pidió licencia por una infección cardíaca que requirió una intervención compleja, que finalmente no pudo superar.
Su muerte dejó una situación institucional inédita. La Carta Orgánica Municipal establece que, al faltar más de un año para el final del mandato, se deben convocar elecciones en un plazo de 60 días. El proceso requerirá consultas con las autoridades electorales provinciales y seguramente estará marcado por la figura de James, que trascendió lo partidario para convertirse en un símbolo de Gaiman.
Para muchos, James seguirá siendo “Darío”, el vecino, el trabajador, el chacarero orgulloso de sus raíces. Su legado, como dijo Torres, es el de una buena persona, despedida por todo un pueblo.