El último adiós a un poeta que desafió al destino: la vida secreta de Osvaldo Ballina
¿Qué secreto escondía la vida del poeta que desafió al destino? Su infancia, sus amores y el legado que dejó en veinte libros.
La poesía platense está de luto. Osvaldo Ballina, una de las voces más profundas de la ciudad, falleció recientemente, dejando un legado de más de veinte libros que atravesaron generaciones y fronteras.
Su obra, reconocida por críticos y colegas, lo convirtió en un referente ineludible de la lírica argentina. Pero detrás de los versos se esconde una historia de vida tan rica como su producción literaria, llena de barrio, fútbol y una formación humanística que marcó su destino.
¿Quién fue Osvaldo Ballina?
Nacido en 1942, Ballina era platense de tres generaciones. Su padre, el médico cardiólogo Enrique Savino Ballina, fue elogiado por René Favaloro en uno de sus libros. Su madre, Fortunata Carnevale, completaba un hogar donde también crecieron sus hermanos: Carlos Amílcar (pediatra), Diana (arquitecta) y Patricia (quien trabajó en una organización médica).
Su infancia transcurrió en el barrio de 59 entre 4 y 5, con las calles como patio de juegos, amigos eternos y fútbol sin horarios. La primaria la cursó en la Escuela Nº 1 de 8 y 58, pero fue el Colegio Nacional el que dejó una huella imborrable.
“El principal recuerdo educativo que tengo se relaciona con el secundario”, confesó en una entrevista con El Día. Allí, el profesor de literatura y griego Atilio Gamerro fue clave en su formación humanística, que alternó con sus años en las inferiores de Gimnasia y Esgrima La Plata.
Una vida familiar marcada por el arte y el servicio
Ballina se casó con “Pampi” Curuchaga y juntos tuvieron un hijo, Sebastián, que siguió un camino muy distinto al de su padre: se convirtió en antropólogo y diplomático de carrera, con paso por las Naciones Unidas. Los nietos Bruno y Theo completaban un panorama familiar que combinaba la sensibilidad artística con la vocación internacional.
Un legado de más de veinte libros
La producción de Ballina es vasta y variada. Entre sus títulos más destacados se encuentran Aún tengo la vida, En tierra de uno, Caminante en Italia, Ceremonia diurna, La poesía no es necesaria, Diario veneciano, Verano del incurable, Confines, El viaje, Apuntes del natural, El caos luminoso, Conjuros, Oráculo para dones fatuos, El pajar en la aguja, Prodigios residuales, Lejos de la costa, Profanaciones íntimas y Memoria de la India.
El reconocimiento de los grandes
Su trayectoria, premiada en varias ocasiones, mereció críticas elogiosas de figuras como Joaquín Giannuzzi, Elisabeth Azcona Cranwell, Roberto Juarroz, Antonio Requeni y Rodolfo Godino. Pero el mayor espaldarazo llegó de la mano del premio Nobel italiano Eugenio Montale, quien reconoció su talento.
En 1965, la escritora Ana Emilia Lahitte lo incluyó en su antología bajo el grupo de los “poetas capitales” platenses, junto a Horacio Castillo, Rafael Felipe Oteriño, Néstor Mux y Horacio Preler. Una generación que marcó un antes y un después en la literatura local.
“No hay mar alrededor, solo destino. Saldré vivo del mundo”, escribió alguna vez. Y aunque su cuerpo ya no esté, sus versos aseguran que, como todo gran poeta, nunca morirá del todo.