El último clásico ganado por Gimnasia en UNO: la hazaña del Topo Sanguinetti que nadie olvida
El Topo Sanguinetti revivió la épica tarde de 2003 en UNO, cuando Gimnasia dio vuelta el clásico y selló su retiro con dos goles. ¿Qué secretos esconde aquella hazaña?
Corría el 20 de abril de 2003 cuando Gimnasia protagonizó una de las gestas más recordadas de su historia en el clásico platense: le ganó 4 a 2 a Estudiantes en condición de visitante. Pero aquella tarde significó mucho más que un triunfo: fue el adiós de Guillermo Sanguinetti, quien se despidió del fútbol con dos goles y una ovación inolvidable.
Un triunfo que marcó una era
El partido comenzó cuesta arriba para el Lobo, que perdía 1 a 0 en el primer tiempo. Sanguinetti empató de penal, pero Estudiantes volvió a ponerse arriba 2 a 1. Sin embargo, en el entretiempo, la autocrítica fue feroz y el equipo salió decidido a darlo vuelta.
“Salimos a la cancha en el segundo tiempo para pelearnos con todos”, confesó el Topo en una entrevista. Esa actitud se tradujo en un 4 a 2 final que provocó la renuncia del entrenador pincharrata, Cacho Malbernat, y desató la locura en los hinchas triperos.
La decisión de retirarse
El uruguayo ya tenía tomada la decisión de dejar el fútbol tras quedar eliminado con Olimpia en la Copa Libertadores. “Ese día decidí que a fin de campeonato me retiraba. Quedaban ocho o nueve partidos y el clásico era lo único importante”, recordó.
Nunca imaginó que su despedida sería tan especial: “Sabía que iba a ser mi último clásico, pero no que iba a ser con dos goles”. La emoción fue tal que, tras el primer tanto, corrió a abrazar a su hijo Nicolás, que por primera vez presenciaba un clásico en la cancha.
Un legado que trasciende
Aquella victoria fue la última de Gimnasia como visitante en el clásico, un dato que resalta aún más su valor histórico. Sanguinetti, hoy en Macará de Ecuador, sigue de cerca al Lobo y elogió al equipo dirigido por su excompañero Ariel Pereyra: “Lo veo muy bien, está en la senda de triunfos y eso es importante”.
El sábado, desde la concentración, intentará seguir el partido por televisión, aunque su mente estará puesta en el compromiso del lunes. Pero el recuerdo de esa tarde de 2003, con la invasión de la hinchada de Estudiantes y el 4 a 2 en el marcador, quedará grabado para siempre en la historia de los clásicos platenses.