El último gran tabú argentino: el comportamiento que genera más rechazo que el aborto o las drogas
¿Cuál es la conducta que los argentinos condenan más que cualquier otra? Una encuesta mundial revela el sorprendente tabú que unifica al 65% del país, superando incluso el debate sobre el aborto. Los detalles que redefinen la moral local.
Una encuesta global reveló cuál es el límite ético más claro para los argentinos, un comportamiento que supera en rechazo a debates históricamente divisivos. El 65% de los adultos en el país califica a la infidelidad matrimonial como “moralmente inaceptable”, situándola como el principal tabú nacional, por encima del consumo de marihuana o los juegos de azar.
El estudio del Pew Research Center, publicado este 5 de marzo de 2026, analizó la percepción moral de diversas conductas en 25 países. Los resultados muestran que, a diferencia de otros temas polarizantes, la condena al adulterio presenta una consistencia notable a nivel mundial.
¿Un consenso global?
“A través de las 25 naciones, una mediana del 77% de los adultos dice que el hecho de que personas casadas tengan una aventura es moralmente inaceptable”, destaca el informe. Este nivel de reprobación supera el 50% en cada uno de los países estudiados, marcando un punto de acuerdo único en una agenda de valores usualmente fragmentada.
En el contexto regional, el rechazo en Argentina (65%) se muestra moderado si se lo compara con el 77% registrado en Brasil o el 76% en México. Sin embargo, la cifra local duplica ampliamente el nivel de desaprobación que los argentinos manifiestan hacia el consumo de alcohol (41%) o la homosexualidad (19%).
Este dato refuerza la idea de que el contrato matrimonial sigue siendo un pilar ético de considerable peso en el imaginario social del país, incluso por encima de otras conductas reguladas o debatidas públicamente.
Una sorpresa generacional
Uno de los hallazgos más contraintuitivos del estudio desafía las creencias sobre la rigidez moral asociada a la edad. En varias naciones, los jóvenes se mostraron más severos frente a la infidelidad que sus mayores.
El caso de Canadá es elocuente: el 85% de los adultos de 18 a 39 años condena las aventuras extramatrimoniales, frente a un 73% entre los mayores de 40. Este patrón sugiere una posible revalorización de la fidelidad como un compromiso ético fundamental entre las nuevas generaciones, alejándose de estereotipos que las pintan como más liberales en todos los frentes.
A nivel global, los países con mayor condena social hacia el adulterio son Indonesia y Turquía, ambos con un 92% de reprobación. Les sigue de cerca Estados Unidos, con un 90% de sus ciudadanos considerándolo inaceptable.
Los extremos de la tolerancia
En el otro lado del espectro se encuentran las naciones donde la infidelidad genera menos resquemores morales. Francia (53%) y Alemania (55%) son los únicos países del estudio donde casi la mitad de la población no lo considera un problema ético grave.
La encuesta se basó en entrevistas cara a cara realizadas en Argentina a una muestra representativa de adultos durante el primer cuatrimestre de 2025. El diseño metodológico asegura un margen de error de aproximadamente 3,5 puntos porcentuales para los datos locales, bajo un nivel de confianza del 95%.
Los resultados dejan en claro que, en un mundo de grises morales y debates complejos, la traición al pacto conyugal se mantiene como una línea roja para la mayoría de la sociedad argentina y global, consolidándose como el último gran tabú con consenso transversal.