El único Papa que pisó la Argentina y la provincia que quedó en la historia
¿Sabías que solo un Papa visitó la Argentina y Paraná fue una de las ciudades elegidas? La historia detrás de las dos visitas de Juan Pablo II que marcaron al país.
La llegada de León XIV a la Argentina en noviembre marcará un hito: será el primer Sumo Pontífice en pisar suelo argentino en casi 40 años. Pero antes de él, solo un Papa logró conquistar el corazón de los fieles en dos visitas inolvidables, y Paraná fue testigo privilegiado de una de ellas.
Juan Pablo II, el único Papa que visitó la Argentina, lo hizo en dos momentos clave de la historia del país. La primera vez, en plena Guerra de Malvinas, y la segunda, en una gira pastoral que recorrió diez ciudades, entre ellas Paraná.
La visita de 1982: un viaje en tiempos de guerra
El 11 de junio de 1982, cuando el conflicto del Atlántico Sur llevaba poco más de dos meses y la guerra entraba en su etapa final, Juan Pablo II aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza. Era la primera vez que un Papa visitaba la Argentina y también uno de los viajes diplomáticos más delicados de su pontificado.
La decisión había sido tomada apenas semanas antes. El pontífice acababa de realizar un viaje pastoral al Reino Unido y, para evitar que ese gesto fuera interpretado como un respaldo a una de las partes, resolvió viajar también a la Argentina con un único objetivo: pedir el fin de la guerra y promover una salida pacífica al conflicto.
En su discurso de bienvenida afirmó que quería hacer visible "su amor" por el pueblo argentino "en un momento histórico tan doloroso", insistiendo en que la paz debía prevalecer sobre cualquier enfrentamiento armado.
Su permanencia fue muy breve: apenas unas 30 horas. Sin embargo, mantuvo una agenda intensa. Durante ese lapso celebró una multitudinaria misa en Luján, rezó por los caídos y los heridos de ambos bandos, se reunió con la Junta Militar encabezada por Leopoldo Galtieri, mantuvo un encuentro con el Episcopado argentino y volvió a insistir públicamente en la necesidad de alcanzar una solución negociada.
Antes de partir, el 12 de junio, dejó uno de los mensajes más recordados de aquella visita: pidió trabajar por una "paz justa, honrosa y duradera" y aseguró que tanto argentinos como británicos anhelaban el fin del conflicto. Dos días después, el 14 de junio de 1982, se produjo la rendición argentina en las Islas Malvinas.
1987: la gira que incluyó a Paraná
Cinco años más tarde el escenario era completamente distinto. Con la democracia ya restablecida y Raúl Alfonsín como presidente, Juan Pablo II regresó al país entre el 6 y el 12 de abril de 1987 para realizar una visita pastoral que llevaba preparándose durante varios años.
A diferencia del viaje relámpago de 1982, esta vez permaneció casi una semana en territorio argentino y desarrolló una agenda extraordinariamente intensa. Recorrió Paraná, Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes y Rosario, donde encabezó misas, encuentros con jóvenes, trabajadores, religiosos, familias, empresarios, comunidades indígenas y representantes de distintos sectores sociales.
En cada ciudad fue recibido por multitudes. Las calles se colmaron de personas que esperaban durante horas para verlo pasar, mientras el Papamóvil recorría avenidas, plazas y rutas especialmente acondicionadas para su desplazamiento.
Uno de los momentos más recordados ocurrió en Buenos Aires, donde clausuró la Jornada Mundial de la Juventud con una multitud estimada en alrededor de un millón de personas, de las cuales aproximadamente la mitad eran jóvenes. Aquella celebración en la avenida 9 de Julio se convirtió en una de las mayores concentraciones religiosas de la historia argentina.
Durante esa gira también visitó la Casa Rosada, mantuvo reuniones con autoridades nacionales y provinciales y pronunció discursos centrados en la defensa de la democracia, la justicia social, la reconciliación nacional y el compromiso de los laicos en la vida pública.
Aunque el papa Francisco nació en Buenos Aires y fue elegido como líder de la Iglesia Católica en 2013, nunca concretó una visita apostólica a su país natal. Tampoco Benedicto XVI había viajado previamente a la Argentina, por lo que el pontífice polaco sigue siendo el único que pisó suelo argentino como Papa.