El vacío que detectaron en la caja de Colorshop y derivó en una millonaria denuncia
¿Cómo hicieron para que no se notara el faltante de millones? La maniobra que descubrieron en Colorshop y que terminó con dos exempleadas imputadas.
Una simple diferencia entre el dinero y los productos vendidos destapó una maniobra que podría alcanzar los 10 millones de pesos. Dos exempleadas de Colorshop fueron imputadas por defraudación.
¿Quiénes son las acusadas?
La fiscal Cecilia Guido, de la Unidad Fiscal de Delitos Comunes de la Capital, imputó a Yésica Gabriela Aranda y Carla Pamela Acosta. Ambas trabajaban en el comercio de pinturas y tenían bajo su responsabilidad la venta y cobranza de los productos.
Aranda ya fue notificada y optó por no declarar en la indagatoria. Acosta, en tanto, no se presentó y podría ser llevada por la fuerza pública a la fiscalía.
El mecanismo del supuesto fraude
La denuncia la presentó el dueño de Colorshop, Gustavo Alejandro Saad, con el patrocinio del abogado Carlos Felipe Villalba Sández. Los hechos habrían ocurrido durante 2024.
Según la investigación, Aranda cobraba en efectivo a los clientes pero los hacía figurar como transferencias bancarias. Así, el dinero nunca llegaba a las cuentas de la empresa y el faltante no se notaba en el cierre de caja.
Incluso, en algunos casos facturaba como cuenta corriente y luego emitía un recibo de cobranza, volviendo a registrarlo como transferencia.
¿Cómo lo descubrieron?
El propietario notó que los montos del sistema no coincidían con los recibos ni con el dinero en caja. Una auditoría interna reveló que ninguna de las ventas marcadas como transferencia estaba acreditada en los bancos.
Además, se sumaron testimonios de grandes clientes que aseguraron haber pagado en efectivo a cambio de descuentos importantes. Esas operaciones también figuraban como transferencias inexistentes.
La investigación no se basó solo en la auditoría, sino también en estos testimonios. Todo indica que el dinero sustraído era compartido entre ambas imputadas.