El vandalismo enciende las alarmas en San Miguel de Tucumán: 433 luminarias destruidas en solo 13 meses

¿Sabías que en San Miguel de Tucumán se destruyen luminarias a un ritmo alarmante? El informe revela cifras que preocupan y casos insólitos que te van a dejar helado. Enterate de todos los detalles.

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El vandalismo enciende las alarmas en San Miguel de Tucumán: 433 luminarias destruidas en solo 13 meses
El vandalismo enciende las alarmas en San Miguel de Tucumán: 433 luminarias destruidas en solo 13 meses

El mobiliario público de la capital tucumana sufre un ataque constante. En poco más de un año, 433 luminarias fueron destruidas o robadas, según un informe municipal que revela la magnitud de un problema que no da tregua.

El relevamiento, elaborado por la Dirección de Gerencia de Datos, detalla que el daño al alumbrado no solo afecta la estética de la ciudad, sino que compromete la seguridad de los vecinos y la circulación vial. Los ataques no se limitan a las luces: cestos de basura, plantas, bancos, juegos infantiles, paradas de colectivos y hasta tótems solares también son blanco de los vándalos.

¿Cuáles son las modalidades más comunes?

El informe desglosa las distintas formas de agresión. La más frecuente es el ataque directo a las luminarias, con 246 casos (56,8% del total). Esto incluye el robo completo de artefactos, la rotura de lámparas a golpes y la sustracción de los controladores electrónicos.

El cableado no se queda atrás: 57 intervenciones (13,2%) por robo o corte de conductores de cobre, una práctica que genera costos elevados porque obliga a reponer largos tramos de cables en circuitos troncales.

Columnas y apagones: otros frentes de batalla

Las columnas registraron 50 daños (11,5%), donde los delincuentes fuerzan las ventanas de inspección para llevarse las borneras y otros componentes internos. Además, se contabilizaron 45 apagones generales (10,4%) que dejaron a oscuras cuadras enteras.

El documento también menciona 11 afectaciones mixtas de alta complejidad, 9 sabotajes contra cajas de control y 9 daños estructurales en postes de madera. Incluso hubo 2 intervenciones en plazas (0,5%) y 3 robos de tapas de borneras (0,7%), que dejan expuestos componentes eléctricos con riesgo para los transeúntes.

Casos que llaman la atención

Algunos episodios muestran la audacia de los vándalos. En el barrio 130 Viviendas, las líneas de acometida fueron robadas apenas tres semanas después de ser reparadas. En la plaza Ciudadela, dos columnas quedaron dañadas y los cables subterráneos cortados al ras, lo que obligó a intervenir todo el circuito.

Pero el caso más impactante ocurrió en la plaza del barrio Roselló, donde se destruyeron 10 columnas bajas con farolas globo y robaron cuatro reflectores de 200 vatios. Además, en la esquina de avenida Alem y Bolívar se desmanteló una conexión ilegal montada por vendedores ambulantes sobre un buzón del sistema de semáforos.

Un problema que exige un cambio cultural

El subsecretario de Gestión Estratégica y Documentación, Humberto Ponce de León, vinculó esta situación con "la falta de educación ciudadana" y un "bajo sentido de pertenencia" respecto de los bienes públicos.

El municipio advierte que la reposición permanente de elementos destruidos desvía fondos y recursos humanos que podrían destinarse a mejorar los servicios urbanos. Por eso, el diagnóstico oficial plantea que la solución no pasa solo por más controles, sino también por un cambio en la conducta ciudadana.

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