El viaje de médicos patagónicos a Nigeria: operarán a niños que esperaron años
Una cardióloga de Neuquén vio en Nigeria a niños de 10 años que en su provincia se operan a los 5 meses. Ahora viaja con un equipo para operarlos, pero el viaje esconde algo más que solidaridad: una capacitación que volverá al sistema público.
Un grupo de especialistas de Neuquén y Río Negro viajará a Nigeria para operar a niños con cardiopatías congénitas que, en muchos casos, esperaron años por una cirugía que en la Patagonia se realiza durante los primeros meses de vida. La misión, organizada por la fundación VOOM Foundation, combina la asistencia directa con una capacitación intensiva para los profesionales argentinos.
La cardióloga infantil Vanesa Saavedra, del hospital Castro Rendón, partirá el 30 de septiembre y permanecerá hasta el 18 de octubre en Oraifite, una ciudad del interior nigeriano. Se sumarán el cirujano cardiovascular pediátrico Félix Trossero y el perfusionista Javier Parodi el 4 de octubre. También viajarán la anestesióloga Guillermina Padin y la enfermera Ana Rodríguez, ambas de Río Negro.
El contraste con Neuquén: niños que llegan tarde al diagnóstico
La primera diferencia con la realidad del sistema público neuquino aparece en la edad de los pacientes. "Voy a ver chicos con tetralogía de Fallot de seis, siete o diez años, cosa que nosotros ya perdimos porque los operamos de una manera oportuna", explicó Saavedra.
En el Castro Rendón, entre el 60 y el 65% de los diagnósticos de cardiopatías congénitas se realiza durante el embarazo. Ese proceso permite acompañar a la familia, planificar el nacimiento y definir el tratamiento con anticipación. "Nosotros hacemos mucho diagnóstico prenatal y postnatal inmediatamente y se opera alrededor de los cuatro o cinco meses", señaló la médica.
Trossero conoce esa diferencia de cerca. Nació en Buenos Aires, se formó en la Universidad Austral y completó su especialización en cirugía cardiovascular pediátrica en el Hospital Posadas. En 2015 llegó a Neuquén y, entre 2024 y 2025, amplió su formación en Montreal, Canadá. Fue allí donde conoció la misión de VOOM Foundation: un cirujano con el que trabajaba lo invitó a sumarse a los viajes a Nigeria.
"En la primera misión era el único sudamericano. En la segunda ya estaba más repartido y ahora somos mayoría", celebró. Durante la estadía, los profesionales permanecen dentro del hospital, comparten las comidas y resuelven cada caso junto con colegas de distintos países. "Es ad honorem. Vamos por el objetivo del bien común", mencionó.
Parodi será uno de los responsables de la circulación extracorpórea, la técnica que sostiene las funciones del corazón y los pulmones durante una cirugía. Es licenciado en Enfermería, egresado de la Universidad Nacional de La Plata, y completó un posgrado de perfusión cardiovascular en el Hospital Italiano. En Argentina existen alrededor de 150 perfusionistas y son menos quienes trabajan con pacientes pediátricos.
Su entusiasmo por la misión surgió al informarse sobre las dificultades del acceso a la salud en Nigeria. "El porcentaje de niños que logra llegar a una eventual cirugía para corregir su cardiopatía congénita es del 0,004%. Es casi nulo si no existieran estas fundaciones", afirmó. Y agregó: "Me entusiasma la idea de dejar capacidad humana instalada".
Una red que también se fortalece en Neuquén
El viaje no interrumpirá la atención en el Castro Rendón. La jefa del servicio, Cecilia Pochat, junto con el resto del equipo, permanecerá en Neuquén. El hospital es centro de referencia para toda la Patagonia y forma parte del Plan Nacional de Cardiopatías Congénitas.
Trossero detalló que, desde la creación del servicio, ya se realizaron más de 500 cirugías y que el equipo resuelve en la provincia intervenciones de alta complejidad que antes exigían derivaciones a Buenos Aires. "Esto sirve como capacitación también. Aportamos, ayudamos, pero también nos capacitamos", agregó.
Saavedra nació en Mercedes, provincia de Buenos Aires, y llegó a Neuquén a los tres años. Estudió Medicina en la Universidad Nacional del Comahue, se especializó en cardiología pediátrica en Buenos Aires y regresó en 2012. Lleva 14 años en el Castro Rendón y valora poder acompañar a sus pacientes desde antes de nacer: "Nosotros empezamos a acompañar al paciente y a su familia desde que están en la panza".
En Nigeria no tendrá tanto tiempo para entablar vínculos, pero sabe que los niños la van a marcar. "Me caracterizo por ser una persona muy cálida al trabajar y eso, por más de que sea otro idioma, lo voy a seguir manteniendo. Es parte de mí", enfatizó.
"La logística es impresionante": el viaje de Neuquén a Nigeria
Los profesionales no cobrarán honorarios. La fundación cubrirá los pasajes, el alojamiento, la comida, los insumos y la logística mediante donaciones. Los integrantes de la delegación deberán afrontar algunos gastos personales, entre ellos la visa y la medicación preventiva contra la malaria. Por razones de seguridad, permanecerán alojados dentro del hospital y contarán con custodia policial.
La fundación mantiene abierta una colecta para financiar la misión. Según la organización, 10 dólares permiten comprar medicamentos para un paciente pediátrico, 20 dólares contribuyen a cubrir la medicación contra la malaria de un voluntario, 50 dólares ayudan con el traslado del equipo desde la Argentina, y 100 dólares cubren necesidades médicas y logísticas de una jornada. Una contribución de 3.000 dólares permite financiar una cirugía a corazón abierto para un niño.
La organización comienza antes del viaje. Los equipos mantienen reuniones virtuales para analizar ecocardiogramas, revisar antecedentes y establecer prioridades. El trabajo tampoco concluye con las operaciones: el personal local queda a cargo de los controles y algunos integrantes de la misión permanecen entre 10 y 15 días junto a los pacientes. Si surge una complicación después de su regreso, los especialistas sostienen la comunicación a distancia para discutir cada decisión.
"Es un trabajo en equipo, literalmente", afirmó Trossero. En esa frase cabe el sentido de la misión: una operación no depende solo del cirujano, sino también del diagnóstico, la perfusión, la anestesia, la terapia intensiva, la enfermería y el acompañamiento familiar.
Para Saavedra, la misión representa además una oportunidad para que otros integrantes del servicio puedan vivir una experiencia similar. "Me encanta que mi equipo quiera también poder hacer y vivir esta experiencia, e ir a compartir con el resto del mundo", expresó. La expectativa es que el viaje no termine en octubre, sino que deje nuevos vínculos, conocimientos y capacidades tanto en Nigeria como en la Patagonia.