El video que grabaron en un parque de Paraná y que hoy les cambió la vida a cinco jóvenes
Hace un mes y medio grabaron un video en un parque de Paraná sin imaginar lo que vendría: hoy suman millones de reproducciones y las marcas los buscan. Pero hay un desafío que todavía no saben cómo resolver.
Lo que arrancó como una simple idea para redes sociales terminó convirtiéndose en un fenómeno que llevó a un grupo de bailarines de Paraná a ser reconocidos en la calle, recibir propuestas de marcas y soñar con vivir del arte. Son Rubik Playtime, y en apenas un par de meses pasaron de grabar entre amigos a acumular millones de reproducciones.
Sebastián Rubik, Belén Gaitán, Nayra Yasi, Ariana Gamboggi y Thiago Pross llegaron a la redacción de Diario UNO con la energía de quienes todavía no terminan de entender lo que les está pasando. Hablaron de baile, redes, trabajo, sueños y de una palabra que se repite en su relato: oportunidad.
El video que lo cambió todo
El proyecto nació como una plataforma de contenido digital impulsada por Sebastián Rubik, que se acercó al mundo del baile a través de Thiago Pross, bailarín y profesor. La primera apuesta fueron los dance covers de K-pop, es decir, reproducir coreografías creadas por otros artistas.
Pero un video que Sebastián encontró casi de casualidad mientras navegaba en las redes les cambió el rumbo. Era una coreografía del grupo coreano Emetsound con el tema “GUAP”, filmada en un mercado. La idea fue trasladarla a Paraná. El mercado no pudo ser el escenario elegido y terminaron grabando en un parque.
El resultado superó cualquier expectativa: el video pasó de unos 100 “me gusta” durante la noche a alrededor de 1.500 al día siguiente, con cientos de comentarios. En aproximadamente un mes y medio, el proyecto acumuló cerca de dos millones de visualizaciones, y algunos de sus videos alcanzaron las 250.000 y 230.000 reproducciones.
Del celular a la calle
La viralidad no quedó encerrada en las pantallas. Los integrantes empezaron a ser reconocidos en distintos puntos de Paraná, a recibir pedidos de fotos y hasta saludos desde autos.
“Es rarísimo”, cuentan al recordar esas primeras situaciones. Un padre que se acercó con sus hijas en la zona de la Catedral para pedirles una foto, una señora que se bajó de un auto en la Terminal para reconocer a uno de ellos o gente que los identifica simplemente porque los ve vestidos de negro son escenas que todavía les cuesta naturalizar.
También apareció el humor. Thiago, que además trabaja como cadete, comenzó a ser reconocido en los lugares que visita y más de una vez escuchó la pregunta: “¿Vos sos el del GUAP?”. Para un grupo que hasta hace poco grababa videos entre amigos, esa nueva visibilidad resulta tan inesperada como divertida.
Bailarines, pero también trabajadores y estudiantes
Detrás de las coreografías hay jóvenes que trabajan y estudian. Hay una profesora de baile especializada en K-pop y danzas urbanas, un profesor que además hace cadetería, alguien que todavía termina el secundario, una podóloga, una manicurista, un emprendimiento de empanadas, integrantes de un coro y quienes trabajan con aplicaciones de viajes o en otras actividades.
Esa diversidad es parte de la identidad del grupo. No todos viven exclusivamente del baile, pero todos encontraron en Rubik Playtime una posibilidad de potenciar lo que saben hacer. Para algunos, la exposición se tradujo en nuevas consultas para tomar clases; para otros, en trabajos vinculados con la imagen, el contenido o distintas propuestas comerciales.
La profesionalización llegó casi tan rápido como la viralidad. Al principio no pensaban cobrar por los videos ni tenían una estructura para definir cuánto valía el trabajo. Después empezaron a aparecer emprendimientos y empresas interesadas en incorporarlos a sus estrategias de comunicación.
En algunos casos, las marcas quieren que sean ellos mismos quienes presenten nuevos productos. En otros, los convocan para llevar sus coreografías a distintos espacios. Hoy hablan de unas 70 consultas comerciales, una cifra que sigue creciendo con cada publicación.
Y ahí aparece uno de los desafíos más grandes: cómo transformar algo que nació de manera espontánea en un proyecto profesional sin perder la esencia que lo hizo funcionar. “Cómo profesionalizar eso también es un desafío”, reconocen. El volumen de propuestas incluso empieza a superar la capacidad de un grupo que todavía combina las grabaciones con sus trabajos, estudios y proyectos personales.
Soñar en grande
Para ellos, esa posibilidad tiene un valor que va mucho más allá de las redes sociales. En una ciudad donde vivir exclusivamente del arte y la danza puede ser un desafío, poder generar ingresos a partir de una actividad que disfrutan representa una conquista. Pero también quieren que ese crecimiento sirva para abrir puertas a otros artistas y bailarines.
Quieren demostrar que la edad no determina la capacidad para crear un proyecto, organizar un evento o construir una propuesta artística. “Porque seamos gurises no quiere decir que no podamos hacer cosas”, plantean. Muchos de ellos trabajan con chicos más pequeños y encuentran en esta experiencia una forma de mostrarles que el arte puede ser una herramienta de crecimiento.
Por eso también hablan de sueños grandes. Algunos imaginan bailar en un crucero, otros piensan en Las Vegas, China o distintos lugares del mundo. Hay quienes quieren desarrollarse como profesores y bailarines y quienes descubren que el dibujo, el canto o el piano también pueden convertirse en caminos posibles.
Pero hay un sueño colectivo: que Rubik Playtime forme parte de las propuestas culturales de Paraná y Entre Ríos. Ya recibieron consultas vinculadas con actividades municipales y existe interés en que participen en distintos espacios. La Fiesta Nacional del Mate aparece entre esas posibilidades que les gustaría concretar.
Mientras tanto, siguen grabando. Siguen bailando. Siguen recibiendo mensajes y propuestas. Y siguen intentando entender cómo aquel primer video que surgió de una conversación entre amigos terminó convirtiéndose en una fuente de trabajo.
Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de RUBIK PLAYTIME (@rubikplaytime)
Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de RUBIK PLAYTIME (@rubikplaytime)