El viento de Río Gallegos da tregua y los expertos no se ponen de acuerdo en la causa
Sociedad · Santa Cruz

El viento de Río Gallegos da tregua y los expertos no se ponen de acuerdo en la causa

En Río Gallegos las ráfagas parecen dar tregua y las tardes se sienten más amables. El SMN ya confirmó que El Niño está fuerte, pero los registros del aeropuerto esconden una pista que cambia la lectura de esta primavera.

Las jornadas templadas y con ráfagas moderadas que se vienen sucediendo en Río Gallegos instalaron una duda razonable entre los santacruceños: ¿es una primavera normal o hay algo detrás de esa calma que se siente en la calle? El Servicio Meteorológico Nacional ya confirmó que El Niño está en una fase de fuerte intensidad, pero los especialistas advierten que atribuirle cada día agradable es un salto demasiado rápido.

En una provincia donde el viento condiciona desde el abrigo hasta los planes al aire libre, la diferencia entre una tarde con ráfagas y otra sin ellas se nota en el cuerpo. Y esa percepción, aunque valiosa como punto de partida, todavía no alcanza para hablar de un cambio climático comprobado.

Qué dice el informe oficial sobre El Niño

El documento del SMN correspondiente a octubre le asignó al fenómeno una probabilidad del 100% de continuidad durante el trimestre octubre-noviembre-diciembre de 2026, con una perspectiva de mayor intensificación. Ese dato, sin embargo, tiene un alcance preciso: habla de la permanencia del fenómeno, no de que vaya a producirse un determinado tipo de tiempo en Santa Cruz.

La perspectiva climática incluida en ese mismo informe prevé temperaturas normales o superiores a las habituales en el sudoeste de la Patagonia. Para las precipitaciones, en tanto, marca una tendencia entre normal e inferior a la normal hacia el sur patagónico.

Son probabilidades calculadas para el promedio de todo el trimestre. No implican que cada localidad vaya a comportarse igual, ni que vayan a desaparecer las jornadas frías, las lluvias o los episodios de viento.

Hay un antecedente que ayuda a ordenar las ideas: históricamente, las primaveras con El Niño suelen favorecer temperaturas algo más bajas en sectores de la Patagonia. La perspectiva de este año, de todos modos, incorpora otros factores atmosféricos que también inciden sobre la región.

El Niño nace lejos y no explica todo

El fenómeno se origina con un calentamiento persistente de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental, acompañado por cambios en la atmósfera. En ese proceso se debilitan los vientos alisios, que normalmente soplan de este a oeste sobre esa franja tropical, y se modifica la distribución de las lluvias y la circulación atmosférica. Las consecuencias pueden llegar a lugares ubicados a miles de kilómetros.

Pero los alisios del Pacífico y el viento patagónico son sistemas distintos. Que los primeros pierdan fuerza no demuestra, por sí solo, que las ráfagas deban amainar en Río Gallegos.

¿Sopla menos viento que lo habitual?

Responder esa pregunta exige una comparación concreta. Los informes consultados no permiten confirmar una disminución del viento para toda Santa Cruz durante esta primavera.

Lo que sí existe es una referencia oficial para Río Gallegos: las estadísticas del SMN de la estación del aeropuerto, correspondientes al período 2011-2020, registran una velocidad media de 21 km/h en septiembre, de 23,7 km/h en octubre y de 27,8 km/h en noviembre. Son promedios mensuales, no ráfagas máximas, y muestran que en esa serie el viento suele ganar intensidad con el correr de la primavera.

Para saber si este año hubo menos viento hay que contrastar esos valores con observaciones actuales equivalentes. La sensación de calma puede motivar la investigación, pero no reemplaza la medición. También importa distinguir si bajó la velocidad media, si hubo menos días con ráfagas fuertes o si las horas sin viento coincidieron con los momentos de mayor actividad al aire libre.

La Oscilación Antártica, el otro actor del clima patagónico

En el sur argentino también influye la Oscilación Antártica, conocida como Modo Anular del Sur o SAM. Ese patrón describe los desplazamientos hacia el norte o el sur del cinturón de vientos del oeste que rodea la Antártida, y sus variaciones pueden modificar la posición de los frentes fríos y aportar cambios de temperatura y precipitaciones en la Patagonia.

Un estudio del SMN halló una relación especialmente relevante con las temperaturas patagónicas durante la primavera y el verano. Eso no permite adjudicarle automáticamente el episodio actual, pero sí explica por qué El Niño no alcanza como explicación única.

Por qué se siente más calor aunque el termómetro no cambie

La temperatura que marca el termómetro y la sensación que experimenta una persona no siempre coinciden. Con tiempo frío, el viento acelera la pérdida de calor del cuerpo; cuando disminuye, la jornada puede sentirse más agradable aunque la temperatura del aire haya variado poco. Sentir menos frío no equivale a que la temperatura haya subido en la misma proporción.

Para evaluar el calor hay referencias locales concretas: en Río Gallegos, la temperatura media histórica de octubre es de 8,3 °C, mientras que el promedio de las máximas diarias llega a 14,8 °C, según el período 1991-2020. Son dos medidas diferentes y una máxima de una tarde no debería compararse directamente con la media de todo el mes.

Qué mirar durante noviembre

Para saber cómo evoluciona esta primavera habrá que seguir las temperaturas medias, la velocidad del viento, la frecuencia de las ráfagas y las precipitaciones, localidad por localidad. Ese seguimiento permite separar una percepción cotidiana de una anomalía comprobada y, recién después, indagar en sus causas.

El Niño está confirmado. Atribuirle el calor o una reducción del viento en Santa Cruz, en cambio, requiere evidencia adicional.

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