El vino de misa que sale de Mendoza desde 1939 y podría consagrar el Papa en Luján
Un sillón con tres cruces talladas a mano, un manuscrito de 1936 y un documento firmado por quien sería Pablo VI: la bodega mendocina que guarda la herencia de Don Orione y ahora mira a Luján.
La llegada del Papa León XIV a la Argentina sigue alimentando expectativas, y un proyecto periodístico conjunto entre Diario Los Andes y Diario de Cuyo se propuso recorrer los hilos que atan a Cuyo con el Vaticano. Bajo el nombre «Argentina recibe al Papa», el cuarto capítulo de esta serie documental multiplataforma —conducida por Laura Carbonari— cruza tradiciones productivas, episodios de fe y reliquias que guardan una historia poco conocida.
De Luján de Cuyo al altar de la Basílica
El recorrido arranca en la Bodega Cabrini, en Luján de Cuyo, donde el vino de misa se elabora sin interrupciones desde 1939. Allí, Hugo Cabrini cuenta ante cámara que Monseñor Marcelo Colombo gestionó la confirmación para que ese producto sea consagrado durante la misa central que el Sumo Pontífice presidirá en la Basílica de Luján, en territorio bonaerense.
Cabrini explica cómo se compone esta bebida fortificada de tono rosado: uvas tintas Malbec, Tempranillo, Bonarda y Sangiovese, una maceración corta y un agregado de alcohol vínico que corta la fermentación. Así alcanza 16,7 grados de graduación alcohólica y entre 85 y 95 gramos por litro de azúcar natural residual. Ese nivel es clave: permite que el vino se mantenga químicamente estable al tomar contacto con el oxígeno en las vinagreras durante la liturgia.
Del otro lado de la expectativa, Monseñor Jorge Eduardo Scheinig, arzobispo de Mercedes-Luján, describe la apertura hospitalaria de la basílica nacional para recibir la visita apostólica.
Un sillón con tres cruces y una promesa en la cordillera
La bodega atesora además un sillón de madera con tres cruces talladas a mano. Según relata la familia, las marcó una tía en febrero de 1936, después de que San Luis Orione pasara por la casa antes de cruzar los Andes hacia Chile. Ante los riesgos climáticos que implicaba el cruce aéreo en aquella época, Don Orione prometió erigir una ermita junto al Cristo Redentor; el manuscrito original de esa promesa todavía se conserva en Las Cuevas.
Junto al sillón aparece otro tesoro: un documento vaticano oficial de 1950, emitido bajo el pontificado de Pío XII y firmado por Monseñor Giovanni Battista Montini, el hombre que años más tarde sería consagrado Papa Pablo VI.
Esa herencia orionita conecta de forma directa con la agenda de León XIV en el país, ya que confirmó su paso por la obra solidaria del Cottolengo. Desde el Hogar Don Orione en Godoy Cruz, el coordinador Gustavo López comparte el día a día de los 24 residentes permanentes con discapacidad profunda y subraya el sentido pastoral de la visita: “El Papa ha visto en todas estas personas con discapacidad, ha visto al propio Jesús”.
Lo que el asfalto sanjuanino esconde
La coproducción cruza después a San Juan con el historiador Claudio Vera (UCA San Juan). El investigador repasa la fundación en 1644 del primer convento agustino del actual territorio argentino, levantado a una cuadra de la plaza principal gracias a la donación de solares de los vecinos.
Vera documenta que el terremoto de 1944 derribó los edificios coloniales y dejó los cimientos del antiguo convento bajo el subsuelo de lo que hoy funciona como una playa de estacionamiento céntrica. El historiador rescata también la memoria viva de la orden en el departamento San Agustín de Valle Fértil y en la Capilla de San Nicolás de Tolentino, monumento histórico provincial que reúne devociones populares ligadas a la maternidad.