El vino pierde lugar en la mesa argentina: la cifra que cambió todo en una década
El consumo de vino se derrumba en Chile un 65% y en Argentina un 27,4%. Pero hay un dato que cambia todo: Mendoza no solo resistió, sino que hoy concentra el 87,2% de los despachos internos. ¿Qué pasó con las otras provincias?
El consumo de vino sigue en caída en Argentina y el mundo, pero el impacto no es igual en todos lados. Mientras el mercado interno argentino se contrajo un 27,4% en la última década, Chile sufrió un derrumbe del 65%. En ese contexto, Mendoza no solo resistió: se convirtió en la gran ganadora del mercado nacional, concentrando el 87,2% de los despachos.
La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) estimó que el consumo mundial cayó 2,7% en 2025 y acumula una baja del 14% desde 2018. El vino ya no es ese compañero infaltable de cada comida. Los cambios generacionales y la menor demanda reconfiguraron el tablero.
Argentina: menos vino, pero más Malbec
Los informes del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) muestran que entre 2015 y 2025 los despachos para consumo interno pasaron de 10,27 millones de hectolitros a 7,46 millones. La caída fue del 27,4%. El consumo per cápita también se derrumbó: de 23,79 litros por habitante a 16,1 litros, un 32,3% menos.
Sin embargo, dentro de ese mercado más chico hubo una transformación profunda. Los vinos sin mención varietal cedieron terreno: pasaron del 73,4% al 64,6% de los despachos. Los varietales, en cambio, subieron del 21,6% al 31,5% y hasta crecieron en volumen: de 2,22 a 2,35 millones de hectolitros, un 5,6% más.
El gran responsable de ese avance es el Malbec. En 2015 representaba el 36,1% de los varietales; en 2025 llegó al 52%. Más de la mitad del vino varietal que se consume en el país es Malbec. El Cabernet Sauvignon, en cambio, perdió participación: del 14% al 8,5%. El Torrontés Riojano se mantuvo entre los principales, al igual que Bonarda y Chardonnay.
Mendoza gana peso en un mercado que se achica
El otro dato que sobresale está en el origen de los vinos. En 2015, Mendoza despachó 7,47 millones de hectolitros (72,8% del total) y San Juan 1,9 millones (18,5%). Diez años después, Mendoza envió 6,50 millones, pero su participación trepó al 87,2%. ¿La razón? El retroceso de San Juan, que pasó de 1,90 millones de hectolitros a solo 644.811, una caída cercana al 66%.
Así, Mendoza y San Juan concentraron más del 95% de los despachos al mercado interno en 2025. Si se suman Salta y La Rioja, las cuatro provincias alcanzaron el 99%. Es importante aclarar que estos datos corresponden a la provincia de origen de los vinos despachados y no equivalen necesariamente a la producción total de cada provincia.
La botella avanza, el tetra retrocede
El envase también marca el cambio de época. En 2015, la botella representaba el 54,4% de los despachos y el tetra brik el 41,5%. En 2025, la botella llegó al 65% y el tetra cayó al 32,1%. La damajuana también perdió terreno (del 3,7% al 2,5%), mientras que el Bag in Box y la lata asoman, aunque con porciones mínimas.
En los varietales, la botella es casi excluyente: el 93,1% se despachó en ese formato, contra apenas un 4,4% en tetra. El color también cambió, aunque menos: los tintos pasaron del 76,25% al 70,2%, los blancos subieron del 23,6% al 24,9% y los rosados aparecieron con el 4,8%.
Los espumosos fueron uno de los segmentos más golpeados: los despachos cayeron de 458.436 hectolitros en 2015 a 264.041 en 2025, una baja del 42,4%.
Chile, el espejo que asusta
La comparación con Chile es inevitable. Allí el consumo pasó de unos 2.578 hectolitros en 2015 a 1.560 en 2025, una caída acumulada del 65%. La retracción de la demanda derivó en una disminución de la superficie de viñedos y en la venta de terrenos que ahora despiertan interés de sectores agrícolas y energéticos.
La OIV identifica un cambio de largo plazo en los mercados vitivinícolas maduros, asociado a nuevas pautas de consumo, cambios generacionales y un contexto económico que afecta el poder de compra. En Argentina, en cambio, el mercado interno se achica a menor velocidad y Mendoza gana peso. La provincia perdió volumen, pero ganó participación. El Malbec se impuso entre los varietales y la botella desplazó parcialmente al tetra brik. La foto de 2025 muestra un mercado más chico, más concentrado en Mendoza y con una composición distinta a la de hace una década.