El vino que viene: por qué los sanjuaninos ya no eligen el mismo que antes
Vinos más frescos, dulzones y con menos alcohol: el segmento que crece entre jóvenes y mujeres y que obliga a la industria a replantear su oferta. ¿Podrá San Juan adaptarse a tiempo?
La vitivinicultura sanjuanina está en un punto de inflexión. En el marco de la 38° Cata de Vinos, el simposio previo a la entrega de distinciones reunió a especialistas que coincidieron en una idea central: la producción debe adaptarse a un consumidor que cambió sus gustos.
Durante el programa Valor Agregado, el consultor en marketing y estrategia comercial Francisco Parajuá y el director de Asuntos Vitivinícolas, Juan Hidalgo, analizaron el presente del sector y la necesidad de redefinir la relación entre la oferta local y la demanda.
Un legado que se renueva
Hidalgo puso el foco en el recambio generacional como herramienta para sostener la actividad. Destacó la participación de jóvenes en las instituciones del sector y la resiliencia de los actores locales: "En San Juan hay un gran legado, donde tomaron una bandera que dejaron otros productores".
En ese contexto, técnicos del INTA presentaron avances sobre la regionalización del Malbec, un estudio que examina cómo las condiciones del terroir, el agua y el clima de los cinco valles sanjuaninos influyen en la calidad y el perfil de los vinos.
Escuchar al mercado, la clave
Parajuá fue directo al diagnosticar el problema: las campañas publicitarias no alcanzan si no se ajusta lo que se produce. "Tenemos que trabajar en nuestra oferta y en lo que quiere la gente", afirmó.
Las tendencias actuales muestran una preferencia creciente por vinos más frescos, con perfiles dulzones y menor graduación alcohólica. Esos segmentos ganan terreno sobre todo entre los jóvenes y las mujeres, un público que la industria busca conquistar.
Innovar para no perder empleo
Los especialistas también debatieron sobre la incorporación de nuevas categorías, como el vino sin alcohol. Coincidieron en que sumar alternativas permite generar demanda y, al mismo tiempo, resguardar las fuentes de trabajo del sector.
Para cerrar, Parajuá dejó una reflexión: "El vino tiene que volver a tener la sensibilidad para llegar a la gente". La reactivación, según su mirada, depende de la resiliencia del productor y de la capacidad de adaptarse a los nuevos hábitos de consumo.