El volante que dejó Patronato y ahora es figura en el líder de la Primera Nacional
Marcos Enrique dejó Patronato sin lugar y en Tristán Suárez encontró el protagonismo que soñaba. Ahora, el volante es pieza clave del líder de la Zona B. ¿Qué cambió para que su historia diera un giro tan radical?
Marcos Enrique pasó de ser un extraño en Patronato a una pieza clave en Tristán Suárez, el nuevo puntero de la Zona B. Su historia, marcada por la falta de continuidad y una revancha que ya empieza a dar frutos.
El mediocampista dejó Paraná a mitad de temporada y se sumó al Lechero, que el lunes derrotó 2 a 0 a Gimnasia y Esgrima de Jujuy y le arrebató la cima. En apenas cinco partidos, Enrique se ganó un lugar en el equipo que sueña con el ascenso a la Liga Profesional 2027.
Un paso fugaz por el Rojinegro
Enrique llegó a Patronato a mediados de 2025, cuando Gabriel Gómez pidió un mediocampista central para el segundo semestre. El volante, surgido de Vélez, venía de Quilmes, donde había jugado 12 partidos en la primera rueda. Incluso enfrentó al Rojinegro el 10 de mayo, en el empate 1 a 1 en el Centenario.
Sin lugar para Sergio Rondina, el Cervecero le abrió la puerta y él eligió Paraná. "Es muy bueno para mi carrera. Soy de Franck, Santa Fe, conozco lo que es Patronato para la zona y la provincia", dijo en su presentación. Y agregó: "Ahora quiero ayudar a Patronato, aportar con mis características mi mejor versión y poder ayudar a lo más alto del campeonato".
Su debut con la camiseta rojinegra fue el 22 de junio de 2025, en el empate 1 a 1 frente a Güemes, en el Grella, ingresando a los 76 minutos por Julián Marchioni. Pero el salto esperado nunca llegó: disputó 20 encuentros y no logró afianzarse. Rubén Forestello y luego Marcelo Candia prefirieron a otros nombres como Federico Bravo, Juan Barinaga, Brandon Cortés y Augusto Picco.
El cambio de aire que necesitaba
Sin continuidad y con un panorama deportivo complicado, Enrique rescindió su contrato seis meses antes de su vencimiento y partió rumbo a Ezeiza. En Tristán Suárez, la realidad era otra: el equipo peleaba arriba y necesitaba refuerzos. Su estreno no fue ideal: ingresó desde el banco en la derrota 1 a 0 ante Temperley. Pero después vino la explosión.
Fue titular en los triunfos sobre Nueva Chicago y Chacarita, ambos por 1 a 0, y también en el 3 a 1 ante Güemes. Y el lunes, en el duelo clave frente al Lobo jujeño, volvió a estar desde el arranque. Ese 2 a 0 no solo le dio tres puntos al Lechero: lo puso en la cima de la Zona B y le devolvió a Enrique el protagonismo que tanto buscaba.
Mientras Patronato intenta escapar de la zona baja, Tristán Suárez se ilusiona con dar el gran salto. Y Marcos Enrique, aquel que no encontró su lugar en Paraná, hoy disfruta de una revancha personal que recién empieza.