El Nevados de Chillán volvió a rugir y la columna de material volcánico superó los 1.300 metros. Las Ovejas está a 56 kilómetros del cráter y todo depende de un factor que nadie controla: hacia dónde sopla el viento.
El Nevados de Chillán, en la región chilena de Ñuble, registró una nueva explosión este miércoles a las 12.34 y el dato puso en alerta al norte de Neuquén: Las Ovejas está a solo 56 kilómetros del cráter.
Según el Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomin), el episodio levantó una columna de gases y material volcánico que alcanzó unos 1.320 metros por encima de la boca del volcán.
La cercanía explica la preocupación. De acuerdo con el Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar), Las Ovejas se ubica a unos 56 kilómetros, Manzano Amargo a 58 y Varvarco a 65. Son las localidades argentinas más próximas y las primeras que podrían recibir ceniza si una explosión coincide con vientos que soplen hacia este lado de la cordillera.
Esta vez no sucedió. Sernageomin informó que el material del miércoles se dispersó hacia el noroeste, del lado chileno. Sin embargo, el organismo detectó actividad sísmica asociada a la explosión y advirtió que no se descartan nuevos episodios de intensidad similar o incluso mayor. La alerta técnica continúa en amarillo y el monitoreo no se interrumpe.
No fue la única explosión
El miércoles no fue un hecho aislado. El domingo 25 de octubre, el Nevados de Chillán protagonizó al menos siete explosiones que expulsaron gases, ceniza y fragmentos de roca.
Los reportes de Sernageomin indicaron que las columnas superaron los 1.000 metros y en algunos registros pasaron los 2.000. En esa oportunidad, la dispersión se orientó principalmente hacia el sureste, en dirección al norte neuquino.
La dirección del viento es la que define qué zonas pueden resultar afectadas. La ceniza puede viajar grandes distancias, pero su trayectoria depende de la velocidad y dirección del viento, de la altura de la columna y de la cantidad de partículas expulsadas.
Por eso, una explosión no implica necesariamente que la ceniza llegue a las ciudades cercanas ni que cruce la cordillera. Para determinarlo, los organismos técnicos deben analizar las condiciones meteorológicas y los datos del monitoreo.
Un volcán que lleva años activo
La actividad actual forma parte de un proceso prolongado. El Nevados de Chillán inició un ciclo eruptivo en 2016, con explosiones, emisiones de ceniza y gases, formación de domos de lava y modificaciones en sus cráteres.
Un domo de lava es una acumulación de roca fundida que emerge del volcán y se solidifica cerca de la boca. Cuando crece o se destruye, puede generar nuevas explosiones y lanzar fragmentos de roca.
Entre 2016 y 2022, el ciclo alternó períodos de mayor y menor actividad. El volcán permaneció bajo vigilancia y en 2026 volvió a registrar emisiones y explosiones.
En septiembre, ante el incremento de la actividad, Sernageomin amplió a dos kilómetros la zona de exclusión alrededor del cráter activo. La medida apunta a evitar que personas se acerquen al sector donde pueden producirse explosiones y caer material peligroso.
El organismo advirtió que las emisiones pueden incluir ceniza, gases y fragmentos volcánicos. El peligro más inmediato se concentra alrededor del cráter, pero la ceniza puede dispersarse mucho más lejos.
¿Qué localidades neuquinas podrían verse afectadas?
Neuquén es la provincia argentina que requiere especial atención por su cercanía al volcán. En junio de 2026, el Segemar informó que las localidades argentinas más próximas al Nevados de Chillán se encuentran en el norte neuquino, a entre 50 y 100 kilómetros.
Las Ovejas, Manzano Amargo y Varvarco encabezan la lista. Detrás aparecen Andacollo, Huinganco y Los Miches, en el mismo corredor del departamento Minas, y más al este Chos Malal, que solo quedaría expuesta ante una erupción mayor con vientos sostenidos hacia el sureste.
También integran la zona de influencia los parajes rurales cercanos a la frontera, como Pichi Neuquén y Cochicó, y las veranadas de altura donde los crianceros pasan meses con sus animales.
El norte neuquino ya atravesó una situación similar. En abril de 2018, cuando Chile elevó la alerta del Chillán a naranja, las autoridades de Las Ovejas notificaron por escrito a unos 40 veraneadores para que descendieran de la cordillera.
Estar cerca no significa recibir ceniza en cada episodio, porque el viento es determinante. Con explosiones más intensas y condiciones atmosféricas favorables, la ceniza podría alcanzar otros sectores de la Patagonia, pero no hay información confirmada que indique que Río Negro u otras provincias estén amenazadas por el episodio del 28 de octubre.
Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Diego Spatafore | Fotografia Aérea (@spataforediego)