El yaguareté cumple 25 años como Monumento Nacional y Misiones es su último gran refugio
El yaguareté cumple 25 años como Monumento Nacional y su situación es más frágil que nunca: quedan muy pocos ejemplares adultos en el país y Misiones es uno de los últimos lugares donde todavía se lo puede ver en libertad. Lo que revela el último relevamiento sobre su futuro preocupa a los especialistas.
El 13 de septiembre de 2001, el Senado y la Cámara de Diputados de la Nación sancionaron la Ley Nº25.463, que declaró al yaguareté Monumento Natural Nacional. A 25 años de aquella norma, la especie sigue en peligro crítico de extinción: se calcula que apenas sobreviven entre 250 y 300 ejemplares adultos en todo el país, y Misiones es una de las pocas provincias donde todavía camina en libertad.
La legislación fue contundente: “Declárase monumento natural a la Panthera Onca conocida como yaguareté, yaguar, tigre, overo u onca pintada”. El texto no solo le dio un estatus simbólico, sino que puso al felino más grande de América en el centro de la agenda de conservación.
Misiones es clave en ese mapa. La selva misionera es uno de los últimos grandes reductos donde el yaguareté se mueve en su hábitat natural y en extensiones considerables. También sobrevive en las Yungas de Salta y Jujuy y en algunos sectores de la región chaqueña, pero muy lejos de lo que fue su territorio histórico: a comienzos del siglo XX se distribuía desde el norte argentino hasta el río Colorado.
Un cazador hecho para el monte
El yaguareté tiene un físico que no deja dudas: cuerpo musculoso y compacto, cuello grueso, patas cortas y fuertes, y una dentadura diseñada para cortar y desgarrar. Es un depredador tope que captura pecaríes y corzuelas, aunque también se alimenta de carpinchos, tapires, agutíes, peces y reptiles como serpientes y yacarés.
Su pelaje es una herramienta de camuflaje perfecta: la silueta se desdibuja entre las luces y sombras del monte o el pastizal. Cada individuo tiene un patrón de manchas único, como una huella digital, que permite identificarlo. De hábitos predominantemente nocturnos, es solitario y esquivo. Camina entre 10 y 15 kilómetros por día y, a diferencia de otros felinos, nada sin problemas: cruza ríos anchos y caudalosos como el Paraná, el Iguazú o el Bermejo.
Las amenazas que no dan tregua
La situación actual es crítica. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo considera en peligro crítico, el escalón previo a la extinción en estado silvestre. Las causas son varias y se combinan.
La caza furtiva sigue siendo la principal amenaza, pese a las prohibiciones. A eso se suma la destrucción y degradación de ambientes: el avance de la frontera agropecuaria y la deforestación reducen los bosques y selvas que habita. Como carnívoro de gran tamaño, necesita extensiones enormes de hábitat en buen estado o, al menos, territorios conectados por corredores biológicos.
El tercer golpe es la escasez de presas naturales. El hombre caza los mismos animales que el yaguareté, lo que afecta directamente sus posibilidades de alimentarse y lo obliga a buscar alternativas como el ganado doméstico, lo que a su vez genera conflictos con productores.
Dónde encontrarlo hoy
Los sitios con mejores condiciones para su subsistencia están en áreas protegidas. El Parque Nacional Iguazú, en Misiones, es uno de los más importantes. También los Esteros del Iberá, en Corrientes; el Parque Nacional Copo, en Santiago del Estero; Calilegua, en Jujuy; Baritú y la Reserva Nacional El Nogalar de los Toldos, en Salta; y ocasionalmente el Parque Nacional Río Pilcomayo, en Formosa. A esto se suman parques y reservas provinciales, municipales y privados.
A 25 años de la declaración, el desafío sigue siendo el mismo: garantizar que el yaguareté tenga territorio, presas y tranquilidad para seguir siendo parte del paisaje misionero.
Fuente: Red Yaguareté (publicado originalmente el 13 de septiembre de 2021).


