El zapato roto y el mármol pintado: las huellas que dejó Laprida en dos plazas de San Juan
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El zapato roto y el mármol pintado: las huellas que dejó Laprida en dos plazas de San Juan

Una fractura en el pie izquierdo que le valió el apodo de "el zapato roto" y un mármol de Carrara que alguien mandó pintar con esmalte sintético. Las dos estatuas que recuerdan a Laprida en San Juan esconden historias que pocos conocen.

Este 28 de octubre se cumplen 240 años del nacimiento de Francisco Narciso de Laprida, el sanjuanino que presidió el Congreso de Tucumán en 1816. En su provincia natal, su memoria se sostiene en dos esculturas muy distintas entre sí: una en pleno centro de la Capital y otra en la plaza principal de Jáchal. Las dos arrastran historias de demoras, terremotos, pintadas desafortunadas y restauraciones.

El monumento de la Capital y su particular "zapato roto"

La escultura que lleva su nombre en la plaza capitalina, frente a la Escuela Normal Sarmiento, es una de las más reconocidas de la ciudad. Según los registros del Gobierno de San Juan, la Legislatura autorizó su construcción mediante la Ley 1062, sancionada el 19 de junio de 1888, junto con la estatua de Fray Justo Santa María de Oro, los dos congresistas.

La Comisión de Estatuas encargó la obra al escultor Lucio Correa Morales. Aunque la fundición estuvo lista años antes, disputas y demoras en la construcción del pedestal retrasaron su emplazamiento definitivo hasta el 25 de septiembre de 1904.

El arquitecto Jorge Martín, delegado de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos y profesor titular de la FAUD (UNSJ), explicó que este monumento fue clave para la identidad urbana: "Este es uno de los primeros monumentos inaugurados en la ciudad y contribuyó a que la ciudad de San Juan fuera bautizada como 'La Ciudad de las Estatuas', en función de la cantidad y sobre todo a la calidad de las obras y sus autores en el contexto urbano de una ciudad relativamente pequeña".

Las peripecias de la estatua no terminaron ahí. El terremoto de 1944 derribó la figura entera desde su base. Martín recordó que, superada la emergencia, la escultura fue reinstalada y desde entonces presenta pequeñas fracturas en su pie izquierdo: "por ello podría decirse, con simpatía, que tiene un zapato roto. Este mínimo deterioro no constituye un riesgo significativo para la obra y, por el contrario, es una marca del tiempo y un testimonio de su historia".

A los embates de la naturaleza se sumaron intervenciones humanas desafortunadas. El especialista contó: "Un hecho que constituyó una intervención más desafortunada fue que, hace bastantes años, una gestión municipal con la intención de mejorarla la pintó con pintura; más allá de que esta tarea fue inadecuada, sorprendentemente no utilizó pintura símil bronce, sino cobriza".

La obra de Lola Mora que terminó en Jáchal

El segundo homenaje a Laprida se alza en el centro de la Plaza General San Martín, en San José de Jáchal. Se trata de una escultura que lo muestra joven y de pie, tallada en mármol de Carrara por la célebre artista tucumana Lola Mora, detalló Martín.

El arquitecto señaló que esta pieza "estaba concebida originalmente para posicionarse y permanecer en el Congreso Nacional, junto a otras tres personalidades de la historia argentina". Sin embargo, las autoridades del Congreso decidieron después enviar las estatuas a las provincias natales de cada prócer.

Según la información oficial del Gobierno provincial, la efigie llegó a San Juan en 1930 y se colocó primero en el Parque de Mayo. Años más tarde, la Ley 1278 del 20 de julio de 1948 autorizó su traslado a la ciudad de Jáchal.

Al igual que la de la Capital, esta obra sufrió deterioros por malas decisiones. "Esta escultura y el sublime material en que está realizada fueron tristemente afectados al igual que la estatua de Laprida en la Ciudad de San Juan, también por una gestión municipal que inconsultamente decidió pintarla con esmalte sintético", lamentó Martín.

Para revertir ese daño, en 2005 la escultura fue sometida a un riguroso proceso de restauración a cargo de las universidades nacionales de San Juan y Tucumán junto con la Municipalidad de Jáchal. En ese trabajo intervino la artista tucumana Beatriz Cazzaniga, que logró recuperar las características originales, según apuntó Martín. Además, por su valor artístico e histórico, la obra fue declarada "Bien de Interés Histórico" mediante la Ley Nacional 26.505, sancionada y promulgada en 2009.

El apellido: ¿con "de" o sin "de"?

Su nombre completo histórico es Francisco Narciso de Laprida, hijo del comerciante asturiano José Ventura de Laprida. La escritura formal en documentos antiguos incluye la partícula nobiliaria "de", pero la historiografía moderna, los textos escolares y la cartografía urbana (calles, plazas, departamentos) suelen simplificarlo como Francisco Narciso Laprida.

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