El zigzag de ripio que pone a prueba a los viajeros en Neuquén
¿Qué hay al final de una bajada de ripio en zigzag que muchos evitan y otros eligen como desafío? El camino neuquino que combina curvas cerradas y vistas a dos volcanes.
Hay un tramo de ripio en Neuquén que se ganó fama entre ciclistas y conductores por sus curvas cerradas y las vistas que aparecen a cada metro. Se trata de la Cuesta del Rahue, un camino que une Aluminé con Zapala por la Ruta Provincial N°46, muy cerca del Parque Nacional Lanín.
El atractivo no es solo el paisaje: la sucesión de zigzags sobre ripio convierte el recorrido en un desafío real, sobre todo para quienes lo encaran en bicicleta. Las vistas, en cambio, compensan el esfuerzo.
Qué se ve desde la Cuesta del Rahue
A lo largo del camino hay miradores con panorámicas privilegiadas hacia los volcanes Villarrica y Lanín, además de otros puntos de observación distribuidos en todo el trayecto. El paisaje cambia paso a paso y sorprende incluso a quienes ya conocen la zona.
Para los amantes del paseo en auto o en bici, el tramo representa una experiencia distinta, pero exige atención constante: se trata de ripio con curvas cerradas, por lo que circular con precaución es clave.
Un desafío para ciclistas
Quienes eligen pedalear deben saber que el tramo comprende 16 kilómetros y tiene un alto nivel de exigencia por las características del terreno. A pesar de las dificultades, el recorrido es de los que quedan en la memoria.
Neuquén tiene lugares conocidos y otros no tanto, algunos muy concurridos y otros alejados de los centros urbanos. La Cuesta del Rahue entra en esa segunda categoría: un sitio que sigue sorprendiendo a quienes se animan a adentrarse en él.