El Zorro Cóccaro frustró la fiesta de Central y Newell's respiró en el clásico
Un cabezazo en el último suspiro le dio un empate agónico a Newell's en Arroyito. Central lo tenía en el bolsillo y se le escapó: ahora Almirón queda contra las cuerdas de cara a la Supercopa.
El clásico rosarino terminó en un empate agónico que dejó sensaciones encontradas: mientras Newell's festejó como un triunfo, Central quedó golpeado y con Almirón otra vez en la mira.
El fútbol brilló por su ausencia en el Gigante de Arroyito. Fue un partido luchado, áspero y sin jugadas colectivas memorables, pero la emoción del 1 a 1 final lo convirtió en un duelo vibrante. Cuando parecía que la historia se repetía con una nueva derrota leprosa, un cabezazo de Matías Cóccaro en el tercer minuto de descuento cambió el guión.
El alivio de Newell's
El empate significó un respiro enorme para el mundo rojinegro, que venía de seis derrotas consecutivas ante su eterno rival. El técnico Frank Kudelka reconoció que su equipo no hizo un gran partido, pero destacó la reacción final.
"Lo empatamos con coraje. Los clásicos como este son muy importantes desde lo emocional y lo emotivo. Pasar un clásico es sinónimo de superación. Estamos sosteniendo al equipo en zona de clasificación, no es poco", dijo Kudelka.
La jugada del gol nació de un envío largo de Jerónimo Russo, que Francisco Scarpeccio peinó y Juan Ramírez cedió para Cóccaro. El Zorro anticipó a Jeremías Ledesma y definió por bajo, aunque el festejo tuvo que esperar la confirmación del VAR.
Con este tanto, Cóccaro llegó a cinco goles en el Clausura y se convirtió en el héroe de la tarde. Newell's, que hace tiempo no lograba sacar un resultado positivo en los clásicos, ahora sueña con meterse en los play-offs, algo que conseguiría por primera vez desde que se implementó ese formato.
La bronca de Central
Del otro lado, la igualdad cayó como un baldazo de agua fría. Central había hecho los méritos para ganar, con un gol de volea de Ávila tras un córner, y controlaba el partido hasta el final. Pero el gol en la última jugada dejó a todos en Arroyito con una sensación amarga.
El entrenador Jorge Almirón no ocultó su fastidio: "En la única que nos llegaron nos empataron, no me parece para nada justo el resultado". Sin embargo, sus palabras no conforman a los hinchas, que ya venían criticando al equipo tras la derrota ante Gimnasia.
Central perdió terreno en la tabla de la zona B y en la acumulada, donde hace unas semanas se ilusionaba con pelear arriba. Ahora, Almirón queda obligado a ganar la Supercopa Internacional ante Estudiantes para calmar los ánimos.
El clásico dejó en claro que, más allá del empate, hay un claro ganador anímico: Newell's se fue sonriente y Central masticando bronca.