Elecciones en Santiago: jubilados marcaron el camino y lanzaron un mensaje que nadie esperaba
Una jubilada de 74 años llegó a votar y su mensaje a los jóvenes encendió la jornada electoral en Santiago. ¿Qué dijo y por qué nadie quedó indiferente?
Mientras las urnas esperaban en las escuelas de Santiago del Estero, un grupo de adultos mayores se convirtió en la postal de la jornada. Con 74 años, Marta Beatriz Lastra llegó temprano y dejó una frase que golpea directo a los jóvenes. Su mensaje, junto al de otros vecinos, encendió el debate en la escuela Nicolás Avellaneda.
La votación municipal transcurrió con un ritmo pausado durante la mañana, pero eso no detuvo a quienes consideran que el sufragio es un acto sagrado. Entre ellos, los mayores de 60 años fueron los protagonistas silenciosos de una elección que busca definir el futuro político de la capital.
¿Qué dijeron los votantes más experimentados?
Marta Beatriz Lastra, vecina del barrio Nicolás Avellaneda, llegó pasadas las primeras horas del día para emitir su voto. Con una rutina que repite desde hace décadas, aseguró que jamás faltó a una cita electoral. "Yo tengo 74 años y no dejo de venir a votar", afirmó, y agregó con firmeza: "Que vengan a cumplir su voto", en clara referencia a los más jóvenes.
Óscar Alberto Gómez, otro de los votantes que se acercó en la mañana, coincidió en que la participación es un deber ineludible. "Es una obligación venir a votar. Esto es algo sagrado para el hombre y para todos, mujeres y hombres", sostuvo. Además, pidió que los futuros funcionarios no olviden sus promesas de campaña, sobre todo las que atañen a los jubilados.
Una jornada tranquila pero con mensaje claro
El movimiento en la escuela fue menor al esperado, con un clima fresco que invitaba a quedarse en casa. Sin embargo, los testimonios recogidos dejaron en claro que ninguna circunstancia debería frenar el compromiso cívico. "El clima no es excusa", coincidieron varios de los consultados.
La elección municipal en Santiago del Estero transcurre con normalidad, pero la lección de estos adultos mayores resuena más fuerte que cualquier discurso político. Su ejemplo, silencioso y contundente, quedó grabado en las actas y en la memoria de quienes presenciaron la escena.