Eleonora Cassano deslumbró en Misiones: el certamen que reunió a 400 bailarines
Eleonora Cassano fue jurado en el certamen "Bailando en la Tierra Colorada" en Posadas. ¿Qué sorpresas encontró entre los bailarines? Descubrí los detalles y el mensaje que dejó.
El Club Alemán de Posadas fue el escenario de la segunda edición de “Bailando en la Tierra Colorada”, un certamen que convocó a cientos de bailarines y que tuvo como jurada de lujo a la reconocida bailarina clásica Eleonora Cassano.
Durante el fin de semana, academias de toda la provincia y también de Encarnación, Paraguay, mostraron su talento sobre las tablas. La jornada estuvo marcada por la diversidad de estilos y la emoción de los participantes, que llegaron después de meses de ensayo.
¿Quiénes integraron el jurado?
Además de Cassano, el panel de expertos estuvo compuesto por Luis Marinoni, director del Ballet Folclórico del Parque del Conocimiento; el bailarín y coreógrafo Tiki Vangelis; la especialista en danzas árabes Susel; y la organizadora del evento, Lorena Silvero.
La presencia de estas figuras le dio un carácter especial al encuentro, que buscó no solo premiar, sino también brindar devoluciones que enriquezcan la formación de los artistas.
El mensaje de Eleonora Cassano
En diálogo con Primera Edición, la bailarina clásica expresó su alegría por participar nuevamente: “Ya es el segundo año que vengo y estoy súper contenta de poder seguir participando en esto, que para las chicas es súper importante”. Y agregó: “Creo que encontramos algunas cosas que nos sorprendieron para bien y la verdad que está lindo el nivel”.
Cassano también dejó un consejo para los jóvenes: “Mi mensaje siempre es que lo que emprendan lo hagan con corazón, con amor, con dedicación”. Además, los invitó a tomar clases de ballet, pero sin olvidar el disfrute: “Hagan muchas clases de ballet, pero siempre disfrutándolo”.
Un certamen que crece
Lorena Silvero, organizadora, destacó la convocatoria: “Tuvimos academias de distintos lugares de la provincia, de Posadas y también del vecino país de Encarnación, Paraguay”. Según detalló, participaron entre 350 y 400 bailarines.
La modalidad del certamen es particular: no hay competencia directa entre los participantes, sino que cada coreografía se evalúa por su propio puntaje. “Para que el chico también no se frustre, todos son premiados y pueden ir súper felices”, explicó Silvero.
La danza como escuela de vida
Luis Marinoni valoró el trabajo detrás de cada presentación y el acompañamiento de las familias: “Ver en ellos ese entusiasmo de poder acompañar a sus hijos desde muy tempranito, maquillándolos, vistiéndolos para venir a bailar, es un gran compromiso con la vida que tiene la danza”.
Para Marinoni, estos espacios son fundamentales para construir el futuro de la danza: “Vivan estos espacios que nos permiten poder construir a los profesionales que queremos en el mañana”. Y reflexionó sobre la disciplina: “Venir a bailar todo el día y estar atento y concentrado tiene que ver con la construcción de estos niños”.
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