Emanero vuelve a La Plata con un disco que nació de un "no quiero": el motivo que lo cambió todo
Agotó cinco veces el Movistar Arena y ahora llega a La Plata con un disco que, según él, nació de una negativa rotunda. ¿Qué lo hizo cambiar de idea?
Federico Giannoni, el artista que el público conoce como Emanero, llega este viernes al Teatro Argentino de La Plata para presentar Todo por un beso, su nuevo disco íntegramente romántico. El show marca un giro radical en una carrera que durante más de una década estuvo ligada al hip-hop y a las letras de denuncia social, lejos de las radios y los grandes escenarios.
Hoy la historia es otra: agotó cinco veces el Movistar Arena y comparte canciones con figuras como David Bisbal, Luciano Pereyra, L-Gante y Ángela Leiva. Sin embargo, el camino hasta acá no fue lineal.
Del skate al escenario: los primeros años
Emanero empezó a meterse en el hip-hop a los 13 años a través del skate, y a los 15 ya componía y producía sus propias instrumentales. Fueron cinco discos en la música urbana, con un fuerte contenido social, los que marcaron su primera etapa. Pero al superar los 30 años, la visibilidad masiva empezó a caer.
“Me fue muy bien entre 2012 y 2016, mejor de lo que podía haber esperado. Después inicié una espiral descendente en la que me costaba mucho hacer pie”, recuerda el músico. La pandemia fue un quiebre: “Ya no me estaba escuchando casi nadie. ¿Qué tengo para perder? Nada. ¿Qué me impide experimentar? Nada tampoco”.
Esa liberación lo llevó a explorar otros géneros y a reencontrarse con la canción romántica, que nunca le fue ajena. “Incluso en mis discos bien de rap, bien de denuncia social, siempre hubo una cancioncita de amor”, admite. El giro llegó cuando empezó a divertirse con el tema y a cruzar ese registro con un lenguaje propio: “Canciones de amor actuales, pero con un lenguaje que recae más en el lunfardo, más tanguero: esta cosa de atorrante, sinvergüenza, bandido”.
El disco que no quería hacer
Cuando su equipo le propuso armar un álbum, la respuesta inicial fue un no rotundo. “Estoy totalmente metido en la vorágine de la inmediatez. Soy parte de ese problema que todos tenemos dentro de la música”, reconoce. Prefería seguir con la lógica de los singles, que le había devuelto el protagonismo. Pero se tomó su tiempo y terminó cediendo.
El resultado es Todo por un beso, un trabajo conceptual sobre el amor. Lo que más le costó fue que el disco no sonara como una simple recopilación. “No quería que fuera un puñado de canciones que fueron saliendo y las empaquetamos bajo un nombre. Quería conseguir esas canciones que, entremedio de los singles que ya habían salido, unieran un poco y le dieran forma de disco”, explica. Esas piezas fueron “Todo por un beso”, “La traición” y “Me despido”.
“Son canciones que muchas veces hago teniendo como referencia grandes artistas y grandes canciones que no explotaron de la noche a la mañana, sino que tuvieron otro tiempo, y el público las fue aprendiendo y abrazando con otro ritmo”, cierra.
La cita es este viernes en el Teatro Argentino de La Plata, con un repertorio que confirma su presente como crooner y su lugar central en la música popular argentina.