Emergencia en Tucumán: El agua se lleva todo y revela una verdad que duele
Miles de tucumanos lo perdieron todo y el campo está devastado. ¿Por qué las lluvias causaron un desastre de esta magnitud y qué revela sobre una deuda que lleva décadas? Los detalles de una emergencia que va más allá del agua.
Miles de familias tucumanas están bajo el agua, literalmente, y el campo enfrenta pérdidas devastadoras. Las intensas lluvias de las últimas semanas han desatado una crisis hídrica sin precedentes en la provincia, dejando a su paso viviendas inundadas, campos anegados y una comunidad que clama por ayuda urgente. La Federación Agraria Argentina (FAA) elevó un fuerte reclamo a los gobiernos provincial y nacional para atender la emergencia.
La situación es crítica en varios departamentos del sur provincial, donde los anegamientos generalizados han obligado a numerosas evacuaciones. La presidenta de la FAA, Andrea Sarnari, expresó su solidaridad y destacó la gravedad del momento: “Hoy es tiempo de solidarizarnos y acompañar a todas las familias que lo perdieron todo y están evacuadas, padeciendo esta desgracia”.
¿Qué zonas son las más afectadas?
Los departamentos de La Madrid, Simoca, Graneros, Chicligasta y Juan Bautista Alberdi se encuentran entre los más comprometidos. Allí, las precipitaciones de los últimos días se sumaron a las lluvias ya registradas durante enero y febrero, saturando completamente los suelos y generando nuevos desbordes.
El productor federado tucumano Luis Barrojo explicó el fenómeno con crudeza. Detalló que la acumulación de agua alcanzó niveles inéditos en zonas que históricamente no se inundaban. Los suelos, completamente saturados, ya no absorben nada, por lo que el agua de los campos termina inundando las ciudades.
“Las grandes masas de agua que cayeron estos últimos meses han hecho que los suelos estén saturados y no absorban, por lo que el agua que cae en los campos pasa a las ciudades e inunda casas, dejando a muchos tucumanos aislados y viendo cómo se les perdió todo: su producción y sus hogares”, relató Barrojo.
La otra cara de la tragedia: el campo bajo el agua
Más allá del drama social, el golpe a la actividad productiva es severo. Numerosos establecimientos agropecuarios permanecen anegados, con cultivos perdidos y serias dificultades para sostener la producción en el corto plazo. La crisis afecta directamente la economía local y regional.
Las cifras son elocuentes: en algunos sectores, las lluvias alcanzaron entre 300 y 400 milímetros acumulados, con precipitaciones que se extendieron durante varios días sin pausa. Este volumen de agua agravó exponencialmente los daños tanto en zonas urbanas como rurales.
Actualmente, miles de personas siguen evacuadas y dependen de la asistencia para lo básico. La situación se complica con cortes de energía eléctrica en varias localidades y, sobre todo, con caminos rurales intransitables, lo que dificulta enormemente el acceso para llevar ayuda y evaluar los daños reales.
Un reclamo histórico que vuelve a la superficie
En medio de la emergencia, surge con fuerza un antiguo reclamo: la falta de obras de infraestructura hídrica. Barrojo recordó que desde hace años se anuncian obras para mejorar el sistema de drenaje, pero muchas nunca se concretaron.
La dirigencia rural señaló que algunas de las áreas más afectadas se ubican cerca del canal centro, una estructura hidráulica que permanece cerrada desde hace más de dos décadas. La falta de mantenimiento en las obras existentes y la ausencia de nuevas infraestructuras multiplican el impacto de estos eventos climáticos.
Frente a este escenario desolador, los productores y la FAA insisten en la necesidad urgente de avanzar con obras que permitan un mejor escurrimiento del agua. Advierten que estos fenómenos extremos podrían repetirse con mayor frecuencia y que, sin inversión en infraestructura, la tragedia será cíclica.
La crisis en Tucumán deja al descubierto una vulnerabilidad extrema frente al clima y una deuda de planificación que hoy pagan, con sus casas y sus tierras, miles de argentinos.