Emily Ceco revela el miedo que la persigue: “Si sale en 20 años, me preocupa que me haga daño”
En medio del juicio, Emily Ceco rompe el silencio sobre el miedo que la acecha y las influencias que podrían torcer la justicia. ¿Logrará la condena que tanto necesita para sentir algo de paz?
En medio del juicio por tentativa de femicidio contra Santiago Martínez, su expareja de “Love is Blind”, Emily Ceco dio un testimonio desgarrador. La joven confesó el temor constante a que las influencias del acusado en la Justicia de Morón terminen torciendo el fallo, y reveló por qué solo una condena a prisión perpetua le daría algo de paz.
Durante una entrevista con *Mediodía Noticias* (eltrece), Ceco describió la angustia de revivir los hechos al declarar y la presión de enfrentar un proceso judicial que, según ella, podría no ser imparcial. “Tengo expectativas de que el juzgado actúe con criterio. A mí lo que más miedo me genera es que su abogado tiene amistades en la justicia de Morón y también en el municipio”, sostuvo la joven.
Ese temor a las influencias es una sombra que planea sobre todo el caso. “Tenemos miedo de que no se juzgue con criterio que Santiago intentó matarme por estos mismos amiguismos. No queremos que esto quede impune”, afirmó con contundencia.
¿Cuál sería una condena justa para Emily?
Consultada sobre qué sentencia consideraría justa, la respuesta de Emily Ceco fue inmediata y clara: “Para mí sería perpetua”. La explicación de esta postura está directamente ligada a un miedo visceral que el tiempo no ha disipado. “Yo le tengo miedo a Santiago. Me preocupa que si él sale en 10, 15 o 20 años, cuando salga, me haga daño”, confesó.
Reflexionando sobre la relación, recordó la brutal paradoja de la violencia: “Intentó matarme tratándolo bien todos los días, tratándolo con amor, cocinándole, planchándole, siendo compañera”. Incluso el tiempo que Martínez estuvo detenido no le trajo tranquilidad. “No sé cómo va a salir. No sé si va a intentar volver a quitarme la vida”, expresó.
El horror de declarar frente al acusado
Uno de los momentos más críticos del proceso fue tener que declarar en la misma sala que Santiago Martínez. Ceco calificó la experiencia como “horrible”, pero necesaria. “Entiendo que había que hacerlo por la Justicia y para que no le haga daño a otras mujeres en un futuro, y mucho menos a mí”, contó, mostrando una fortaleza que se mezcla con el trauma.
Al reconstruir el pasado, la joven señaló que las primeras señales de alarma aparecieron pronto. “Al principio empezó a celarme, a tratarme de put…, pensaba que yo era infiel. Me gritaba y yo le pedía que me bajara la voz”, relató sobre el inicio del deterioro.
La violencia, sin embargo, no se detuvo en los insultos. “Después empezó con las lesiones físicas. Fueron poquitas al principio, pero después se escalaron hasta que me tapaba la boca y me pegaba en la sien para poder matarme”, describió con crudeza el camino hacia el episodio que derivó en la denuncia por tentativa de femicidio.
El silencio, la vergüenza y un mensaje final
Durante mucho tiempo, Emily cargó en soledad con el secreto de la violencia que sufría. “Tenía mucha vergüenza de contarle a mi familia lo que estaba pasando y también el miedo que le tenía a él. Tenía muchísimo miedo”, reconoció. A pesar del maltrato, intentó salvar lo insalvable: “Constantemente le pedía, por favor, que me tratara como yo merezco. Como merece ser tratada cualquier persona”.
Al final de la entrevista, Ceco dirigió un poderoso mensaje a otras mujeres que puedan estar en una situación similar. “Anímense, es su vida. Están luchando por su vida”, las alentó. Remarcó la importancia de romper el aislamiento: “No importa que tengan vergüenza. Sus familias las van a entender. Siempre va a estar tu mamá, una amiga, tu hermana, una prima, alguien que va a estar feliz de que le pidas ayuda”.
Y cerró con una advertencia basada en su propia experiencia, sobre las promesas vacías de los agresores: “Váyanse porque esas personas no cambian. Aunque te lloren en el piso de rodillas pidiéndote que lo perdones, no van a cambiar”.