Emociones en Familia llega a Concordia y Paraná: el dato que revela la especialista sobre las emociones
El programa del Copnaf ya pasó por dos localidades y ahora suma nuevas fechas. La especialista a cargo revela un dato que sorprende en cada encuentro.
El ciclo “Emociones en Familia” continúa hoy en Concordia y el martes en Paraná, con encuentros gratuitos que buscan brindar herramientas para reconocer y gestionar las emociones en el ámbito familiar y educativo.
Impulsado por el Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf), el programa ya pasó por La Paz y Villa Paranacito, y ahora se prepara para dos nuevas jornadas. La primera será este viernes en la Escuela Quiroz de Concordia, mientras que el martes la propuesta llegará a la Facultad Teresa de Ávila de la UCA en Paraná, ambas de 16.30 a 19.
Qué propone el encuentro
Al frente de las capacitaciones está Lucía Franchi, licenciada en Psicología y autora junto a Nancy Udrizar del libro “A duelar también se aprende”. En diálogo con UNO, explicó que se trata de “un encuentro de dos horas para docentes, familias, referentes de niños y adolescentes que quieran aprender un poquito más sobre las competencias emocionales”.
Las jornadas son teórico-vivenciales: combinan conceptos, dinámicas, intercambio y herramientas prácticas. La idea es que los participantes no solo incorporen conocimientos, sino que también puedan reconocer qué les sucede frente a sus propias emociones y cuáles de las manifestaciones de niños y adolescentes los movilizan especialmente.
Franchi suele comenzar con un ejercicio revelador: pedir que mencionen emociones. Aunque existen alrededor de 500 términos para describir estados emocionales, habitualmente aparecen apenas ocho o nueve. “Aprender a acompañar las emociones de los niños y los adolescentes también implica una enorme responsabilidad con uno mismo para poder reconocer nuestras emociones, identificarlas, gestionarlas y no hacer como si no estuvieran y meterlas abajo de la alfombra”, señaló.
Límites y crianza respetuosa
Uno de los ejes centrales es la crianza respetuosa, un modelo que, según Franchi, muchas veces se interpreta de manera equivocada. La especialista advierte que existe una diferencia fundamental entre validar una emoción y aceptar cualquier conducta. “Muchas veces confundimos que validar las emociones es validar el comportamiento”, planteó.
En ese marco, explicó: “Un niño puede estar enojado, pero eso no habilita a pegar. Un adolescente puede atravesar una profunda tristeza, pero eso tampoco significa que los adultos deban dejar de poner límites”. Y subrayó: “Validar las emociones no implica que nosotros vamos a permitir que el niño o el adolescente haga lo que quiera”.
Los límites, entonces, no aparecen como una contradicción de la crianza respetuosa, sino como una herramienta de cuidado. “Los límites son una forma de amor”, resumió.
La urgencia de la salud mental
La propuesta también pone el foco en una época en la que las redes sociales y ciertos modelos culturales parecen exigir una felicidad permanente. Para Franchi, la tristeza, el enojo, la frustración o el miedo también cumplen una función. “Estamos en un momento de una crisis de salud mental enorme”, sostuvo, y consideró que “aprender a gestionar lo que sentimos ya no es solamente una necesidad, sino una urgencia”.
“La educación emocional no consiste en pretender estar bien todo el tiempo, ni en contarle a todo el mundo lo que nos sucede. Se trata de escuchar la información que aportan las emociones para poder tomar decisiones”, aclaró.
Puso como ejemplo el enojo: si una persona recibe un insulto y siente enojo, esa emoción puede estar indicando que se vulneró un límite. “Si yo la escucho y digo: ‘Uy, estoy enojada. ¿Qué hay de injusto para mí en esto?’. Que me está insultando. Entonces le voy a poner un límite”, explicó.
El duelo en la infancia
Durante los encuentros, una de las emociones que genera más consultas es la frustración, además del enojo y las dificultades para acompañar situaciones de pérdida. Franchi destaca la necesidad de contar con herramientas para acompañar los duelos de niños y adolescentes, un tema que suele ser difícil para los adultos.
Esa experiencia dio origen a “A duelar también se aprende”, el libro que escribió junto a Nancy Udrizar. La obra comenzó a gestarse hace unos 15 años, cuando una de sus primeras pacientes, Rosa, atravesaba un cáncer terminal y le manifestó su preocupación por lo que vivirían sus hijos después de su muerte. “Que haya un instrumento para que las familias puedan leer en un lenguaje muy claro y decir: ‘Necesito acompañar a un niño en una pérdida’”, explicó.
Cómo participar
Los encuentros son gratuitos y están destinados a todas las personas interesadas en conocer más sobre el mundo emocional. No es necesario ser padre o madre: pueden participar docentes, familiares, referentes comunitarios, personal policial, integrantes de organizaciones y cualquier persona que tenga contacto con infancias y adolescencias.
La inscripción previa permite organizar los espacios, pero no es excluyente. Quienes no hayan podido registrarse también pueden acercarse. Las inscripciones se realizan a través de las redes sociales oficiales del Copnaf, o a través del enlace de inscripción.
Desde el organismo también proyectan llevar el programa a otros departamentos de Entre Ríos, luego de recibir pedidos de distintas localidades.