Empezó desde abajo en un bar de Santa Cruz y su frase a los 96 años quedó grabada
Empezó de abajo, sin que nadie le enseñara el oficio, y levantó un bar que se volvió parte de la identidad de su ciudad. A los 96 años dejó una frase que resume su vida entera, y no tiene desperdicio.
Ramiro Kroeger, el hombre que durante décadas estuvo al frente del bar Los Vascos, murió el martes a la noche a los 96 años tras padecer una neumonía. Su nombre quedó atado a la historia de un local emblemático de Santa Cruz, donde edificó una carrera que tuvo al esfuerzo y al trabajo como banderas.
La noticia golpeó a quienes lo trataron de cerca y a los habitués de un espacio que, con el correr de los años, se transformó en parte de la identidad del lugar. Kroeger no fue solo el dueño de un bar: fue una de esas figuras que le dan rostro a una ciudad.
La frase que eligió para resumir su vida
En 2023, en una entrevista con La Opinión Austral, Kroeger dejó un testimonio que hoy cobra otro peso. “Pasé una vida hermosa, no me faltó nada”, dijo entonces, con la sencillez de quien repasa el recorrido sin quejas.
En esa misma charla recordó de dónde venía y cómo se hizo camino: “Empecé de abajo y nadie me enseñó, todo se aprende”. Una definición que explica buena parte de su historia, la de alguien que se formó en la práctica y a fuerza de trabajo diario.
El respeto, la familia y el apellido
Kroeger también puso el acento en los valores que lo guiaron. Habló del respeto por la familia, por el apellido y por los principios que sostuvo a lo largo de toda su trayectoria. Ese conjunto de convicciones es el legado que, según quienes lo conocieron, permanecerá en la memoria colectiva.
Su vínculo con el bar Los Vascos excedió la actividad comercial: se convirtió en un símbolo de un modo de entender el trabajo y la atención al público, en un tiempo en que el mostrador era también un punto de encuentro social.
Con su muerte, la comunidad despide a un referente que construyó su lugar sin atajos y que, a los 96 años, pudo mirar atrás con la tranquilidad de quien siente que no le faltó nada.