Empezó en su garage con cero pesos y hoy manda su marca a Suiza, España y Chile
Economía · San Juan

Empezó en su garage con cero pesos y hoy manda su marca a Suiza, España y Chile

Santiago Gómez tenía un profesorado, un trabajo en una textil y un sueño que arrancó en el garage de su casa. Hoy sus prendas llegan a Suiza, España y Chile, y también abrió un local de focaccias. Cómo lo hizo, en primera persona.

Con apenas 26 años, Santiago Gómez tiene dos marcas propias en marcha: Montreux, de indumentaria deportiva, y Focacciana, su apuesta gastronómica. Lo contó en una nueva edición de Los que Hacen, el programa de emprendedores de Tiempo Streaming, donde repasó cómo pasó de tomar pedidos sueltos de ropa a exportar y abrir un local frente al Club Colón Junior.

“Creo que el emprendedor tiene que tener como esos huevos de lanzarse un poco y de probar suerte; estamos en una edad en la que podemos probar y equivocarnos”, resumió durante la entrevista.

De Estudiantil a Europa: cómo nació Montreux

El primer proyecto empezó a tomar forma mientras Gómez estudiaba el profesorado de Educación Física, jugaba al hockey sobre patines y trabajaba en la firma textil Alpini. Fue ahí, de a poco, cuando comenzó a recibir sus propios pedidos de indumentaria deportiva.

El club Estudiantil fue el primer cliente. Después llegó Lomas Rivadavia. Lo que parecía una iniciativa chica terminó creciendo hasta superar los 250 equipos confeccionados y a cruzar fronteras: hoy manda sus prendas a Suiza, España y Chile.

El camino, claro, no fue sencillo. Los pedidos se acumulaban y los plazos de entrega se volvían una presión constante. “Tenía que entregar, por ejemplo, 20 o 30 conjuntos en diez días y sentía que no podía... Me costó, no era fácil, pero con el tiempo vas aprendiendo de todo”, recordó.

Sobre los tropiezos, fue sincero: “Me he equivocado millones de veces, lo cual creo que es parte obvia del emprendedor: equivocarse y aprender de eso”.

Focacciana, el plan familiar que terminó en local propio

La segunda marca nació por otro camino. Cuando los pedidos de indumentaria bajaban, Gómez buscó una alternativa junto a su mamá, su papá y su hermana: empezaron a preparar focaccias en diciembre. La producción era casera, hasta que decidió relanzar el proyecto con su amigo Tomás.

Así llegaron a abrir su propio local, ubicado frente al Club Colón Junior, en San Juan.

El consejo para los que todavía no se animan

A la hora de aconsejar a quienes quieren arrancar un negocio, Gómez fue directo: no hace falta tener todo resuelto desde el primer día. “No hace falta empezar en un local con cocina o heladeras; tranquilamente lo podés empezar en tu casa y, con trabajo y constancia, lo podés lograr”, sostuvo.

Su propio caso es el ejemplo: Montreux, según contó, arrancó “con cero pesos” desde el garage de su casa.

“Un grupo de autoayuda” entre emprendedores

Otro de los temas que apareció en la charla fue la importancia de rodearse de otros emprendedores. Para Gómez, tener cerca a personas que atraviesan situaciones parecidas hace una diferencia enorme cuando surgen problemas y dudas.

Entre risas, confesó que hasta las juntadas con amigos terminan siendo reuniones de consulta sobre negocios: “No hay una cena o un asado en que no salga un tema de algún tip o una ayuda sobre lo que nos pasa; es como un grupo de autoayuda”.

Antes de cerrar, dejó un mensaje pensado para los más jóvenes: animarse, probar y entender que equivocarse también es parte del recorrido. “Estamos en la edad de poder hacer cosas, de equivocarnos y de aprender”, dijo.

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