En 78 barrios del Gran Resistencia, 7 de cada 10 chicos no acceden a una alimentación saludable
El 70,6% de los hogares con chicos reporta que no pudieron acceder a una alimentación saludable. El dato surge de un relevamiento en 78 barrios del Gran Resistencia que también midió empleo, deudas y servicios. ¿Qué muestra el resto del informe?
Un relevamiento del ISEPCi en 78 barrios del Área Metropolitana del Gran Resistencia reveló que la precariedad laboral, el endeudamiento y la inseguridad alimentaria golpean a la mayoría de los hogares. El informe, que abarcó el período entre el 24 de agosto y el 9 de octubre, midió empleo, ingresos, deudas, servicios básicos y acceso a alimentos.
Empleo e ingresos: la informalidad manda
El 60,9% de los hogares no tiene empleo formal. De ese total, el 36,3% depende de trabajo informal o changas, mientras que el 24,6% está desocupado. Solo el 26% cuenta con trabajo registrado y el 13,1% son jubilados o pensionados.
Los ingresos tampoco alcanzan: el 67,7% percibe menos de $700.000 mensuales. Dentro de ese grupo, el 45,1% recibe menos de $500.000. Apenas el 12,9% supera los $1.200.000. La consecuencia es inestabilidad laboral, menor acceso a derechos y una remuneración que no cubre los gastos básicos.
Asignaciones familiares: casi la mitad no recibe nada
El 41,8% de los hogares no recibe ningún beneficio por hijos. La Asignación Universal por Hijo (AUH) es la prestación más extendida, con el 40,3%, mientras que el salario familiar solo llega al 9,2% de los encuestados. Las demás prestaciones tienen una cobertura reducida.
Llegar a fin de mes: una odisea para el 83%
El 83,1% de los hogares llega con dificultad o no llega a fin de mes: el 43,1% debió endeudarse y el 40% ajustó gastos, incluso esenciales. Solo el 14,6% llega justo y un 2,3% puede ahorrar o vivir con comodidad.
Las deudas condicionan la compra de alimentos: el 50,6% tiene compromisos que le impedirían comprar todos los alimentos necesarios el mes siguiente. Apenas el 12% no tiene deudas.
Comprar comida: día a día y fiado
Ante la falta de recursos, el 48,9% compra según el dinero disponible cada día y el 22,3% compra fiado. Además, el 14,6% usa tarjeta de crédito, el 9,1% recibe ayuda de otras personas y el 5,1% tuvo que empeñar o vender bienes.
La inseguridad alimentaria afecta especialmente a los más chicos: en el 70,6% de los hogares con niños, niñas y adolescentes, estos no pudieron acceder a una alimentación saludable, adecuada y variada por falta de recursos. En los adultos, la privación alcanza al 78,8%.
Servicios básicos: sin medidor y sin conexión
El 52,3% dispone de electricidad sin medidor formal, el 10,9% tiene deuda en las facturas y el 7,4% no posee conexión. Estas condiciones agravan la vulnerabilidad habitacional y suman obstáculos para sostener una vida compatible con el empleo estable.
Conclusión: la precariedad no es solo falta de trabajo
El informe concluye que la precariedad no se explica únicamente por la falta de trabajo: también responde a empleos sin registrar y mal remunerados, cobertura social incompleta, endeudamiento persistente y dificultades para regularizar servicios esenciales. Incluso los hogares con alguna inserción laboral enfrentan restricciones severas para cubrir alimentación y otros gastos básicos.