En Balcarce vendían los terneros al destete: seis años después la balanza marca 15 veces más carne
¿Qué cambió en el campo de Balcarce para que la balanza pase de 150.000 a 2,3 millones de kilos de carne en solo seis años? La respuesta está en una decisión que tomaron en 2019 y en un cultivo que reemplaza hectáreas.
La estancia Santa Marta, en el partido bonaerense de Balcarce, pasó de producir 150.000 kilos de carne anuales en 2018 a 2,3 millones en 2025. El salto, que multiplica por quince el volumen inicial, no vino de la mano de más superficie ni de un golpe de suerte climático: fue el resultado de un cambio de fondo en la forma de trabajar la hacienda.
El establecimiento pertenece a la Compañía de Tierras Sud Argentino y, según consignó el medio especializado Valor Carne, la transformación arrancó en 2019. La decisión fue integrar la producción agrícola con la ganadería dentro del mismo campo para aprovechar mejor los recursos disponibles.
Del destete al ciclo completo
Hasta ese momento, el negocio terminaba temprano: los productores vendían los terneros apenas se destetaban. Con el nuevo esquema, los animales se quedan en el establecimiento y se crían y engordan allí hasta cerrar todo el ciclo productivo.
“Antes vendíamos el ternero al destete. Hoy el animal se queda en el sistema hasta el final del ciclo”, explicó Ignacio Anchorena, administrador de Santa Marta.
En la actualidad, el campo engorda alrededor de 8.000 terneros por año. La mitad, unos 4.000, son propios; el resto se compra a otros productores ganaderos.
Las cuatro etapas del proceso
La producción se organiza en cuatro tramos bien definidos:
Cría: los terneros nacen en el establecimiento y también se suman animales adquiridos a terceros.
Recría: se alimentan en pasturas y cultivos hasta llegar a un peso de entre 270 y 300 kilos.
Engorde: pasan entre 80 y 90 días en corrales con una dieta específica.
Venta: los animales terminados se comercializan sobre todo con supermercados y, en algunos casos, se destinan a la exportación.
Remolacha y tecnología: las claves del salto
Entre las innovaciones que explican el crecimiento aparece la incorporación de 70 hectáreas de remolacha forrajera, un cultivo que se usa para alimentar al ganado y apuntalar el engorde. Según los responsables del establecimiento, una hectárea de remolacha forrajera puede reemplazar a ocho hectáreas de verdeos de invierno, otro de los recursos que se emplean para alimentar a los animales.
A eso se sumó la incorporación de tecnología para controlar la alimentación y ganar eficiencia. De acuerdo con los datos difundidos, lograron bajar de 11 a 7 kilos la cantidad de alimento necesaria para producir un kilo de carne durante el engorde.
Así, con la integración de agricultura y ganadería, cambios en el manejo de la hacienda y nuevas técnicas de alimentación, Santa Marta multiplicó su producción de carne en apenas seis años.