En Bolívar, los perros mueren en minutos: denuncian una ola de envenenamientos que aterra a los vecinos
¿Qué está pasando en Bolívar? Los perros mueren en minutos tras convulsionar. La organización Sapaab denuncia que los casos se repiten a diario y pide ayuda para identificar a los responsables.
Una ola de envenenamientos masivos mantiene en vilo a la ciudad de Bolívar, provincia de Buenos Aires. En cuestión de minutos, los perros comienzan a tambalearse, vomitan, convulsionan y mueren. Vecinos y la organización protectora Sapaab denunciaron que los casos se repiten casi a diario, con un modus operandi idéntico.
El primer episodio de esta nueva seguidilla se registró el 15 de julio, alrededor de las 15:30, en la intersección de Avenida 25 de Mayo y Uriburu. Desde entonces, al menos tres casos más se sumaron en los días siguientes, todos con el mismo desenlace fatal.
¿Qué está pasando en Bolívar?
Según reportó Sapaab, no se trata de hechos aislados. La organización afirmó que recibe denuncias de casos similares casi todos los días. Junto a varios de los animales aparecieron restos de comida que podrían haber sido el vehículo del tóxico. “Venimos recibiendo avisos casi a diario. No podemos vivir así, no pueden seguir matando sin ningún tipo de remordimiento”, expresaron desde la entidad en un mensaje difundido en redes.
No es la primera vez que ocurre. En mayo de este año ya se había registrado un episodio de mayor escala: 13 intoxicaciones que dejaron 11 perros muertos. Los protectores advirtieron además sobre el riesgo que estas prácticas representan no solo para las mascotas, sino también para niños que puedan entrar en contacto con los cebos.
La comunidad se moviliza
Los hechos generaron una fuerte preocupación en la comunidad. La organización convocó a una marcha de repudio y concientización para el martes 28 de julio, a las 13, en el Centro Cívico de la ciudad. Además, solicitaron la colaboración de los vecinos para conseguir imágenes de cámaras de seguridad de la zona que permitan identificar a los responsables de los envenenamientos.
Mientras tanto, los dueños de mascotas viven con el miedo constante de que su perro sea la próxima víctima.