En Catamarca estudian por qué las vicuñas mueren durante los chaku

¿Qué pasa adentro del chaku para que una vicuña no resista? Un equipo del CONICET y la UNCA sigue de cerca el arreo y la esquila en la Puna, y ya tiene una pista sobre lo que ocurre con los animales.

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En Catamarca estudian por qué las vicuñas mueren durante los chaku
En Catamarca estudian por qué las vicuñas mueren durante los chaku

Un equipo del CONICET y la UNCA investiga cómo reducir la mortandad de vicuñas en los chaku, mientras otros grupos estudian murciélagos que combaten plagas en los nogales de Ambato. El grupo ECOS, del Centro Regional de Energía y Ambiente para el Desarrollo Sustentable (CREAS), trabaja en la conservación de mamíferos silvestres y en cómo esa fauna convive con las actividades productivas de la provincia.

Los investigadores explicaron a INFORAMA que el objetivo es estudiar los animales junto a las comunidades locales, detectar las amenazas que enfrentan y armar herramientas para que la producción y la conservación puedan convivir. Las líneas de trabajo abarcan desde el bienestar de las vicuñas hasta el control de plagas agrícolas, pasando por el conocimiento que los pobladores tienen de la fauna de su territorio.

El estrés que puede matar a una vicuña

Ariel Gastón Condorí, licenciado en Geografía y doctorando en Ciencias Biológicas en la Universidad de Córdoba, investiga los chaku, las prácticas comunitarias de arreo y esquila de vicuñas que se hacen en Catamarca. Su estudio mira dos caras de la misma actividad: los aspectos sociales y económicos, y las condiciones que atraviesan los animales durante el proceso.

Según explicó, el arreo, el encierro y la esquila pueden generar estrés y, en algunos casos, derivar en un shock, un paro cardíaco y la muerte de ejemplares. “Parte de mi objetivo es disminuir esa mortandad en lo que serían los festivales de los chaku”, señaló el investigador.

El trabajo arrancó en abril y se extenderá por cinco años. Por ahora está en una etapa de análisis preliminar, sin cifras específicas sobre la mortandad. La idea es relevar información durante los festivales y, con esos datos, proponer estrategias que mejoren el bienestar animal.

Los chaku se realizan entre septiembre y diciembre y tienen un peso económico para las comunidades de la Puna. La esquila se lleva adelante tanto a través de cooperativas locales como de emprendimientos privados. Condorí también analiza los beneficios y el impacto de la práctica en las comunidades, además de las diferencias de procedimiento entre los distintos organizadores.

Caza furtiva y fibra sin origen

Otra de las líneas de Condorí apunta a la caza furtiva de vicuñas y al tráfico de cueros y fibra. El investigador sostuvo que estas prácticas siguen registrándose en sectores específicos pese a las esquilas comunitarias y privadas. “Esa es parte de indagar y conocer en los próximos años”, afirmó sobre el análisis de los posibles circuitos ilegales de comercialización.

En ese marco, mencionó un convenio internacional firmado en 1970 que protege a la vicuña y prohíbe la caza furtiva y el tráfico ilegal de sus cueros y fibra. También remarcó la importancia de identificar las prendas con etiquetas y documentación que acredite el origen de la fibra para poder comercializarla. Además, destacó el valor de la fibra catamarqueña, cuya venta tiene relevancia para las comunidades andinas.

Lo que saben los pobladores

El trabajo del grupo ECOS no se queda en el estudio biológico de las especies. También busca entender cómo las poblaciones locales se vinculan con los animales, qué usos les dan y qué percepciones construyen a partir de su experiencia.

Franco Ezequiel Araya, licenciado en Ciencias Biológicas e integrante del Instituto Regional de Estudios Socioculturales, trabaja sobre el conocimiento etnobiológico y las transformaciones de las prácticas productivas. Para eso analiza archivos históricos de 1921 y los compara con información que recoge en entrevistas a pobladores.

El propósito es identificar qué prácticas se mantienen, cuáles cambiaron y cuáles desaparecieron, además de conocer qué valoración tienen los animales en cada comunidad y qué usos o creencias existen en torno a ellos. “Lo que en sí buscamos es las voces de los pobladores locales”, explicó Araya. Ese conocimiento, sostuvo, puede complementar las estrategias de conservación y ayudar a comprender el vínculo entre las personas y la fauna. También señaló la necesidad de tener en cuenta las experiencias de quienes conviven con animales silvestres y enfrentan conflictos ligados a las actividades productivas.

Murciélagos contra la carpocapsa

En el departamento Ambato, María José Cavallo, doctora en Ciencias Biológicas e investigadora del CONICET, trabaja en el control de las plagas que afectan a los nogales. El grupo estudia alternativas al control químico, entre ellas el uso de parasitoides y el papel de los murciélagos insectívoros. A eso se sumó hace poco el estudio de hongos para el control de plagas.

Una de las principales problemáticas es la carpocapsa, una plaga cuya larva ingresa en la nuez y puede dañar el fruto, con consecuencias para su comercialización. También investigan la presencia de gorgojos y otras plagas que aparecen durante la poscosecha.

Desde 2019, el equipo realiza monitoreos en fincas de El Rodeo, La Puerta y Las Juntas. Entre septiembre y abril, en el período previo y durante la cosecha de nueces, los investigadores usan trampas de feromonas y hacen relevamientos semanales para observar la presencia de insectos adultos. Con esa información orientan a los productores sobre los niveles de plagas y la necesidad de evaluar medidas de control.

Cavallo explicó que los daños varían de un año a otro y que factores como la temperatura, el calor, el frío y las heladas influyen en el comportamiento de las plagas. El trabajo también contempla las dificultades de los pequeños productores, para quienes la venta de nueces representa una actividad económica importante.

Cambiar la mala fama del murciélago

La investigadora contó que el equipo trabaja con productores para modificar la percepción negativa que existe sobre los murciélagos. En algunas entrevistas, los pobladores expresaron rechazo porque los relacionan con posibles daños al ganado o porque los encuentran en sus viviendas.

Frente a eso, los investigadores explican el papel ecológico de los murciélagos insectívoros y su capacidad para consumir insectos que afectan a los cultivos. Como parte de ese trabajo, acompañan a una familia en una experiencia que busca trasladar a los animales de las viviendas hacia refugios instalados cerca de los nogales. Las estructuras se construyen con colaboración de la Municipalidad y del Punto Giro, y la intención es empezar a colocarlas en fincas de Las Juntas durante la temporada.

“Lo que hacemos es mostrarles cuál es este rol ecológico que cumplen”, explicó Cavallo. Según relató, después de un año de trabajo comunitario la percepción de la familia empezó a cambiar y surgió la posibilidad de convivir con los animales fuera de la casa y cerca de los cultivos.

103 mamíferos registrados y la sospecha de que hay más

Cecile Castillo, doctora en Ciencias Biológicas e investigadora del CONICET e integrante del CREAS, explicó que el equipo está conformando un grupo de investigación dedicado a la conservación y la coexistencia con fauna silvestre. El trabajo comenzó con murciélagos y se amplió a otros mamíferos a medida que se sumaron estudiantes.

Durante una presentación, el equipo expuso sus líneas de investigación y el lanzamiento de la categorización de mamíferos de Argentina. Según indicó Castillo, en Catamarca hay 103 mamíferos registrados hasta el momento, aunque consideran que el número podría ser mayor.

La investigadora mencionó entre las especies estudiadas a la vicuña, la taruca y la rata vizcacha dorada, señalada como endémica del salar de Pipanaco. También explicó que varias especies enfrentan amenazas ligadas a la pérdida de hábitat, la deforestación, el avance de la frontera agrícola, la urbanización y determinadas actividades productivas.

Castillo remarcó que cada especie cumple una función en el ecosistema. En el caso de los murciélagos, algunos contribuyen a la polinización, otros dispersan semillas y los insectívoros ayudan a regular las poblaciones de insectos. Por eso el equipo plantea la conservación como un trabajo que debe contemplar tanto la protección de la fauna como las necesidades de las comunidades y de quienes desarrollan actividades productivas en la provincia.

Los investigadores destacaron la importancia de mantener el contacto con la comunidad y señalaron que las personas interesadas pueden acercarse para hacer consultas sobre las líneas de trabajo del equipo. El objetivo es compartir información, conocer las inquietudes de los pobladores y promover el intercambio de conocimientos sobre la fauna silvestre y su conservación.

Fuente: Inforama

 

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