En Colón abrieron un centro para adictos: cómo funciona y quién está detrás
En Colón no había dónde mandar a un hijo con problemas de consumo. Una familia, un cura y un predio con tres casas cambiaron la respuesta: ya funciona la Casa de Rehabilitación Mama Antula, con 16 plazas para varones. ¿Quién la sostiene y cuánto sale?
La problemática de las adicciones no solo golpea a quien la padece, sino que arrastra a todo un entorno familiar que vive en la incertidumbre. En Colón, un grupo de vecinos y una parroquia decidieron dejar de esperar y pusieron en marcha un espacio para quienes buscan salir de ese flagelo.
Se trata de la Casa de Rehabilitación en Adicciones Fundación Mama Antula, ubicada a pocos kilómetros de la ciudad. Nació por la experiencia de una familia que se encontraba con las manos atadas al no tener un centro de estas características en la zona. Bajo la coordinación de la parroquia Santos Justo y Pastor, los socios fundadores son Ricardo Germanier, Soledad Lobo, el sacerdote Daniel Petelín, Alejandro Lobo y Alicia Ramírez. Actualmente tramitan la personería jurídica para darle un marco legal.
El rol del padre Petelín
El padre Daniel Petelín, que durante años estuvo al frente de la Gruta de Lourdes en Concordia, explicó que su aporte es "acompañar en la tarea que también realizaba en Concordia, que es ayudar para que muchos jóvenes puedan salir de la terrible situación de las adicciones. De hecho, sigo acompañando y apoyando mucho todo lo que se hace en Juan 23 (en Concordia) porque realmente es una obra maravillosa y de mucho esfuerzo".
El sacerdote contó a LT 15 Radio del Litoral que la iniciativa surgió por el interés de una familia. "Hay una familia que hace un tiempo están viendo, si además de tener que mandar a Concordia o a Buenos Aires, como también se sigue enviando jóvenes para su rehabilitación, si se puede hacer algo en la ciudad de Colón", manifestó.
Y agregó: "Se ha organizado un equipo de personas con la realidad de la fundación. Se ha contratado un predio con tres casas y se empezó como centro de rehabilitación Mama Antula. Hace unos meses que ya está funcionando. Hay personas que han hecho su rehabilitación también en Buenos Aires, Pilar, y que tienen también un esquema de rehabilitación parecido al que usamos en Juan 23. Quizás tienen alguna otra modalidad, pero la rehabilitación tiene que ver mucho con el acompañamiento personalizado, con el trabajo en la comunidad y con la sanación de todo aquello que pudo estar relacionado con nuestra vida y con aquello que nos ha desanimado y que ha llevado a las adicciones. Es un acompañamiento en el orden humano, en el orden psicológico y también en el orden espiritual".
Petelín aclaró que su misión es celebrar la misa y acompañar desde lo espiritual. "Entendemos que la persona necesita rehabilitarse en todo el sentido, tanto de lo humano, del grupo que nos fortalece, como del acompañamiento espiritual y ordenar también un poco su vida", dijo.
Un internado de puertas abiertas
El centro está destinado a varones a partir de los 18 años y tiene capacidad para alojar a unas 16 personas. "Es de puertas abiertas, pueden entrar y salir cuando quieren, pero es un internado. Van y quedan un tiempo considerado como para hacer la rehabilitación. En Juan 23 hemos puesto un tiempo bastante prolongado porque entendemos que la persona cuando se siente bien le parece que ya se mejoró. Y no es que por un mes esté limpio, como decimos, que no esté consumiendo, ya esté sanado la cabeza, el cuerpo y todo. No. Porque después vuelve al mismo lugar y los compañeros lo están esperando para darle más todavía porque como viene con más fuerza y entonces queda peor", indicó.
Para el párroco, vencer estas batallas internas requiere orden en la vida. "Cuando uno está en las adicciones hay desorden de todos lados, desde la comida, desde el tiempo de dormir, desde la falta de respeto, desde manipulación, desde la mentira y todas situaciones que llevan a una persona a quedar más en la situación de adicción. Es una posibilidad también unida a tantas otras que tenemos en la provincia para quienes están en problemas de adicción", remarcó.
Cuota y apoyo estatal
Consultado sobre si el centro recibe asistencia del Estado, Petelín respondió: "Como empezamos hace algunos meses, hasta ahora hay algunas familias que están colaborando directamente, pensamos que sí va a haber algún apoyo". Para sostener el predio y el trabajo que implica se cobra una cuota mensual de 200 mil pesos, aunque no es excluyente.
Más consumo, sin estadísticas
Por último, el sacerdote opinó que el consumo ha aumentado en el último tiempo. "No tengo un sondeo muy acabado, de todo lo que es la realidad tanto de San José y Colón, pero escuchando a las madres, escuchando a las personas y cuando tenemos misa con imposición de manos le pedimos a las personas que nos digan sobre qué cosa quiere que oremos. Entonces, vienen las mamás, los papás, las abuelas, dice que ore por su nieto que está en consumo, que ore por su hijo que está en consumo. Entendemos que escuchando a las personas hay consumo, pero la realidad es que no hay estadísticas de eso, pero en general entiendo que hay más consumo, que hay más venta y que no es fácil todo lo que es el control ni el poder de tener un cuidado para que eso no suceda. Por lo tanto, la realidad sigue avanzando", finalizó.


