En Crespo cocinaron con 1.200 huevos y la clave estuvo en cómo los rompieron
La consigna parecía simple: romper 1.200 huevos para un revuelto Gramajo gigante en la Fiesta de la Avicultura. Pero hubo un detalle que pocos tenían en cuenta y que los cocineros de Crespo mostraron frente a las cámaras.
La Fiesta Nacional de la Avicultura volvió a sorprender a propios y ajenos con una propuesta que combinó cocina, destreza y participación popular. En el espacio Picoteando, vecinos y turistas se pusieron detrás de los tablones para colaborar con la elaboración de un revuelto Gramajo gigante que tuvo como protagonista a un ingrediente insoslayable: 40 maples de huevos, unas 1.200 unidades.
Los embajadores gastronómicos de Crespo fueron los anfitriones de la movida y, además de romper los huevos junto al público, cocinaron panqueques para repartir entre los presentes. La degustación, según se informó, fue gratuita.
Una cocina abierta al público
La actividad se pensó como una experiencia colectiva. Durante una recorrida de Elonce, los cocineros exhibieron sus métodos de trabajo y contaron de dónde salió la idea. La propuesta logró reunir a referentes del rubro gastronómico local con visitantes que se acercaron y se sumaron sin más a la preparación.
Julio Almada, uno de los responsables del espacio, fue el encargado de invitar al público: “Este es el embajador gastronómico que nos brindó la municipalidad para trabajar acá. Hoy vamos a hacer el revuelto Gramajo, así que los invitamos a todos a que vengan a la Fiesta de la Avicultura a romper los huevos”.
El desafío era concreto: romper los 40 maples con ayuda de los asistentes. “La idea fue de que se haga más participativo del público”, explicó Almada sobre el objetivo de la convocatoria.
Un equipo de 10 a 12 manos
El espacio Picoteando se armó con un grupo de entre 10 y 12 personas vinculadas a diferentes ramas de la gastronomía de Crespo. Según detalló Almada, algunos de los participantes ya habían integrado la comisión organizadora de la edición anterior, mientras que otros se sumaron especialmente para colaborar con las preparaciones.
La propuesta se dividió en dos frentes: un equipo se abocó al revuelto Gramajo y los especialistas en pastelería se ocuparon de los panqueques. Así, la oferta combinó lo salado y lo dulce para quienes se acercaron al predio.
Las degustaciones, tal como se anunció, se hicieron sin costo. “Cuando esté todo listo, le van a avisar y va a degustar gratis”, indicó Almada durante la entrevista con Elonce.
El truco de las cocinas profesionales
Uno de los momentos más atractivos de la recorrida llegó de la mano de Alicia Fernández, quien mostró la técnica que se usa en las cocinas profesionales para abrir los huevos. El procedimiento consiste en golpear dos huevos entre sí para partirlos y volcar su contenido en un recipiente. Fernández también se lució al hacerlo con una sola mano.
“Tenemos que hacer el choque”, señaló la gastronómica frente a las cámaras de Elonce mientras explicaba el paso a paso.
La actividad despertó el interés de los visitantes, que se animaron a participar de la preparación. Algunos vivieron por primera vez una experiencia gastronómica de este tipo; otros aportaron sus propios conocimientos de cocina. La iniciativa, además, sirvió para que el público conociera de cerca el trabajo de los gastronómicos locales y se involucrara con uno de los productos más emblemáticos de la actividad avícola.