En dos plazas de Ramírez plantaron 70 árboles: qué fruta rara va a dar cada uno

Un técnico en jardinería coordinó un relevamiento que dejó un mapa con cada árbol de los dos bosques frutales de Ramírez. Entre las especies aparecen frutos que casi nadie conoce y que ya generan expectativa por lo que viene.

· 5 min de lectura
En dos plazas de Ramírez plantaron 70 árboles: qué fruta rara va a dar cada uno
En dos plazas de Ramírez plantaron 70 árboles: qué fruta rara va a dar cada uno

General Ramírez sumó dos plazas que no se parecen a ninguna otra de la zona: en lugar de canteros y juegos, tienen bosques frutales urbanos con 70 árboles y 24 especies entre ambos. La propuesta, que ya fue presentada en el VII Congreso Nacional de Arboricultura y Bosques Urbanos en Posadas, Misiones, apunta a juntar biodiversidad, alimentación saludable y educación ambiental en el mismo espacio público.

El trabajo se presentó bajo el título “Riqueza Florística de los Bosques Urbanos Frutales de la Ciudad de General Ramírez, Entre Ríos” y estuvo coordinado por el técnico universitario en Jardinería Joaquín Ramallo Burgos, de la Fundación Eco Urbano. El relevamiento dejó datos precisos sobre qué hay plantado, cómo crecen los ejemplares y en qué estado sanitario están.

Cómo empezó el primer bosque

La iniciativa arrancó en 2022 con el impulso de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER). Ese primer espacio juntó frutales de los de siempre: manzanos, naranjos, durazneros, pomelos, paltas, limoneros, nísperos, ciruelos, pelones y damascos.

Al año siguiente se sumó un segundo bosque, diseñado por Myriam Martínez y financiado por el municipio. Ahí la apuesta fue distinta: recuperar especies nativas del Cono Sur como jaboticaba, ubajay, guabiyú y ñangapiri, además de árboles típicos de la ecorregión del Espinal, entre ellos algarrobos y chañares.

Desde Eco Urbano explicaron que los dos espacios nacieron de un trabajo articulado: “Ambos espacios se gestaron a partir del trabajo articulado entre la Municipalidad de General Ramírez, la Facultad de Ciencias de la Vida y la Salud de la UADER, la Fundación Eco Urbano y la organización ambiental Eco Ramírez, con aportes institucionales y de vecinos”.

El orgullo de la intendenta

La intendenta Flavia Pamberger puso el acento en lo que estos bosques significan para la ciudad. “Para nosotros son dos espacios públicos muy importantes que sirven tanto para la cuestión ambiental como también educativa”, dijo a UNO.

La jefa comunal contó que los vecinos se metieron de lleno en el mantenimiento: riegan los árboles y controlan las hormigas. También valoró que sirven para que los chicos conozcan frutos que no están en la mesa de todos los días. “Nos sirve muchísimo también para poder mostrarle a las escuelas, a los alumnos, que hay otro tipo de frutos y, principalmente, el último que tiene todas variedades autóctonas”, expresó.

Para Pamberger, el proyecto ya trascendió las fronteras locales: se presentó en encuentros de otras provincias y despertó interés para replicarlo en otros lugares. “Es algo que nos encuentra en todos lados y que es un orgullo para nosotros”, afirmó.

Qué dice el relevamiento

El estudio presentado en Posadas contó 24 especies y 70 árboles frutales entre los dos espacios. El segundo bosque, el que mezcla introducidas y nativas, fue el que mostró mayor riqueza, con 19 especies.

En cuanto al estado sanitario, el 63% de los ejemplares evaluados en el primer bosque y el 57% de los del segundo estaban en buenas condiciones.

Ramallo Burgos ve en el proyecto una forma concreta de discutir el desarrollo urbano. “Me genera mucha motivación y esperanza de que se pueden planificar ciudades de otra manera, de que se puede ir a contracorriente de las tendencias hegemónicas que hay de planificar todo con hormigón, con menos espacios públicos y menos accesibilidad a los entornos más naturales”, sostuvo.

El técnico ubicó a los bosques dentro de un proceso más amplio de agenda ambiental local, que incluye el vivero municipal, las campañas de forestación y el trabajo con organizaciones e instituciones. Y remarcó que la propuesta se puede adaptar a otras localidades siempre que haya planificación y compromiso comunitario.

Un mapa árbol por árbol

Uno de los resultados más concretos del estudio fue la primera base de datos georreferenciada de ambos bosques, armada con el sistema de información geográfica QGIS. La herramienta permite ubicar cada árbol y registrar su especie, desarrollo y condición sanitaria. Con esos datos, el municipio puede actualizar la información y decidir mejor qué mantener y dónde plantar.

De dónde salieron los árboles

La selección de especies mezcló aportes institucionales y comunitarios. Al principio, los vecinos acercaron frutales que tenían en sus casas, sobre todo cítricos y variedades tradicionales. A eso se sumaron ejemplares comprados por el municipio y plantas producidas en el vivero municipal.

Los frutales nativos, en cambio, salieron de viveros especializados, porque son especies menos conocidas y poco habituales en los jardines de la zona. Entre ellas aparece la jaboticaba, también llamada uva de Brasil, un frutal que se da en Misiones y el sur de Brasil y cuyos frutos sirven para dulces y bebidas. El ubajay, el guabiyú y el ñangapiri completan esa apuesta por recuperar y difundir la diversidad vegetal.

El paso que falta: regular la cosecha

Con los árboles ya plantados, aparece una etapa nueva: definir cómo se van a aprovechar los frutos. Según Ramallo Burgos, del intercambio con especialistas durante el congreso surgió la propuesta de avanzar en una ordenanza o normativa local que regule la recolección y fije las condiciones para garantizar la calidad y evitar riesgos para la salud.

La idea es que, cuando los árboles empiecen a producir, los vecinos puedan disfrutar de los frutos de estos espacios públicos de manera organizada y segura. En paralelo, se evaluará qué ejemplares necesitan más cuidados y se analizará la posibilidad de sumar nuevas especies.

“Son plazas que en un corto plazo van a dar alimento a los vecinos, a las vecinas de la ciudad y que tranquilamente se pueden replicar en otros municipios de la provincia”, afirmó el técnico.

La participación ciudadana es otro de los pilares. El riego y el cuidado de los árboles por parte de los vecinos sostienen los espacios y fortalecen el sentido de pertenencia. Para Ramallo Burgos, esa apropiación comunitaria es clave para que la iniciativa perdure y crezca con el tiempo.

Así, las plazas de General Ramírez empiezan a pensarse como algo más que lugares de recreación: son espacios de aprendizaje, de producción de alimentos, de conservación de la biodiversidad y de encuentro comunitario.

Más para leer

Federación se queda con el lanzamiento de la temporada de verano: la fecha que ya fijó el Emturer
Sociedad
El cura entrerriano que desobedeció una orden estricta y terminó abrazando a Juan Pablo II
Sociedad
Paraná se quedó a oscuras de ruido: los truenos anticiparon lo que vino después
Sociedad
Cuatro años de un trabajo silencioso entre UADER y los Bomberos de Paraná
Sociedad
Urdinarrain tiene un campeón nacional: el pibe de 5.º grado que resolvió lo que nadie
Sociedad
Médicos de Paraná armaron una gala con artistas: el destino que eligieron por primera vez
Sociedad