En el BOP 86 ya no saben qué hacer: les cortaron la luz y no fue por un apagón
El BOP 86 del barrio Fátima volvió a quedar a oscuras y la comunidad educativa ya no sabe a quién recurrir: el último golpe no fue un corte cualquiera y dejó a la escuela sin lo que más necesita para funcionar. La lista de lo que se llevaron en cuatro meses es larga.
La comunidad educativa del BOP 86, en el barrio Fátima de Posadas, atraviesa horas de impotencia tras un nuevo ataque contra el edificio. En las últimas horas, desconocidos se llevaron los cables que conectan la escuela con la red eléctrica y la dejaron a oscuras. Ya es el séptimo robo en cuatro meses.
“Ya no sabemos qué hacer, estamos desprotegidos”, lamentó Gabriela Vallejos, directora del establecimiento, al repasar una seguidilla que comenzó en julio y no se detuvo.
Un corte calculado
El blanco de esta oportunidad fueron los cables principales, los que van desde las conexiones de la calle hasta el tablero que alimenta de energía a la escuela. Para Vallejos, no se trató de un accionar improvisado: “Tuvo que ser alguien que sabe del tema, porque calcularon bien los cortes”.
El golpe excede la falta de luz. “El problema no es solo la luz. Sin luz podemos estar, pero no podemos estar sin agua y sin energía, porque no funciona la bomba de agua”, explicó la directora, que anticipó que posiblemente en la tarde de este jueves no se dicten clases.
Lo que ya se llevaron
Los cables son solo el último eslabón de una lista larga. En los robos anteriores los delincuentes se llevaron inodoros, mercadería del comedor y del quiosco, puertas, aires acondicionados, una cocina, una garrafa y los caños de los equipos de refrigeración, entre otros elementos.
“Los robos sucesivos comenzaron desde el mes de julio y con esto ya son siete”, recalcó Vallejos. Y agregó una sospecha: “Nosotros suponemos que debe ser alguien que conoce la institución, porque van a lugares específicos donde no están las cámaras de seguridad; en más tenemos un aire que se salvó porque está al lado de una cámara”.
Hasta el momento no hicieron un cálculo formal de las pérdidas. Pedir presupuestos, advirtieron, también cuesta, y la escuela no está en condiciones de afrontar ese gasto en esta altura del año.
Sin cuotas y con la caja vacía
“Es un perjuicio terrible porque no tenemos como solventar los gastos de nuevas compras. La institución es pública y no cobra cuotas. Cuenta únicamente con una colaboración voluntaria, de pago único y generalmente solicitado al inicio del ciclo lectivo, cuyos destinos son informados a las familias. Por eso, cada robo o destrozo impacta de manera directa sobre los recursos disponibles para mantener la escuela en condiciones”, detalló la directora.
La seguridad, en discusión
Desde la escuela integran el grupo de Escuela Segura y, cuando llaman a la policía, los efectivos concurren. Aun así, consideran que la respuesta no alcanza frente a la repetición de los hechos y al vandalismo que, aseguran, golpea a distintas escuelas de la zona.
En su momento el establecimiento tuvo un sereno, pero no pudo sostener ese servicio. Además del costo económico, contratar a alguien para cuidar el edificio implica una responsabilidad grande, ante la posibilidad de que esa persona sufra un incidente durante la guardia.
Por eso, el pedido que está en gestión es otro: un destacamento policial en la zona. El argumento es que la escuela queda aislada de los vecinos y de una cámara de seguridad del 911 que permita monitorear el área.
