En el cementerio de Los Flores ya cierran a las 23 y la razón sorprende
En el cementerio de Los Flores notan algo que se repite cada 2 de noviembre: cada vez menos familias llegan a alumbrar a sus difuntos. La cifra que manejan los encargados explica por qué ahora las puertas cierran mucho antes.
La Alumbrada, una de las tradiciones más arraigadas del norte argentino, sigue viva en Santiago del Estero cada 2 de noviembre. Pero en el Cementerio del barrio Los Flores, al sur de la ciudad Capital, la convocatoria ya no es la de antes y los propios trabajadores del lugar lo notan año tras año.
La costumbre consiste en visitar las tumbas de los seres queridos en el Día de los Fieles Difuntos, encender velas, rezar y compartir un momento de recogimiento en familia. Durante décadas movilizó a miles de personas en toda la provincia.
La comparación que duele
Una de las encargadas del cementerio fue contundente al describir el cambio: "Cada año viene menos gente a los cementerios a homenajear a sus difuntos", dijo, al contrastar la concurrencia actual con la de temporadas anteriores.
El número habla por sí solo. Según explicó, tiempo atrás el predio recibía entre 1.500 y 2.000 visitantes a lo largo de toda la jornada. Las familias llegaban por la mañana, otras lo hacían por la tarde y muchas se quedaban hasta altas horas de la noche, incluso hasta el amanecer, alumbrando las tumbas y rezando por sus seres queridos.
Este año, en cambio, la realidad fue otra: "Hoy tal vez pasaron entre 500 y 600 personas. Rezan, alumbran a sus difuntos un rato y se van", relató la trabajadora.
El cambio que ya se nota en el portón
La caída en la cantidad de visitantes no solo se refleja en los pasillos del cementerio. También modificó el funcionamiento cotidiano del lugar.
Mientras que antiguamente numerosas familias permanecían durante toda la noche, ahora las puertas se cierran a las 23 horas porque, sencillamente, ya casi no queda nadie adentro. "Ya nadie pasa toda la noche como se hacía hace varios años atrás", señaló la encargada.
La Alumbrada sigue siendo una expresión de fe, memoria y encuentro familiar, transmitida de generación en generación. Pero los testimonios recogidos en Los Flores muestran que esa convocatoria masiva que caracterizaba al Día de los Fieles Difuntos va perdiendo fuerza con el correr de los años.

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