En el Colegio Modelo de Palpalá los chicos se abren en los talleres: lo que contaron los que trabajan con ellos
La soledad de muchos adolescentes en Palpalá quedó expuesta en los talleres del Colegio Modelo: los coordinadores explicaron por qué cuesta tanto llegar a las familias y qué cambia cuando a un chico le preguntan cómo está.
El Colegio Modelo de Palpalá fue escenario de una jornada que no se quedó en el aula: equipos del Ministerio de Educación, el Hospital Gallardo y la Municipalidad de Palpalá se reunieron para trabajar con los estudiantes de los últimos años del secundario en algo tan simple y tan difícil como la autoestima y el acompañamiento emocional.
La propuesta se llama "Creo en Mí" y apunta a dar herramientas de contención, reforzar la confianza de los chicos y tejer redes de apoyo que incluyan a la escuela y a la familia. No se trata de una visita aislada: la intervención partió de un diagnóstico previo que se hizo en la institución.
Cómo se armó el operativo
Malka Vilte, una de las coordinadoras del encuentro, explicó de dónde salió la iniciativa y cómo se articuló el trabajo entre las distintas áreas. "Nosotros venimos a brindar talleres con los chicos para fortalecer la autoestima. A partir de lo diagnosticado en una primera visita, convocamos a diferentes instituciones para trabajar en conjunto: el equipo del Hospital Gallardo, el equipo de MUNA (Municipio Unido por la Niñez y la Adolescencia) de la Municipalidad de Palpalá, la DAI y el equipo de QR del Ministerio de Educación", detalló.
La jornada no se limitó al alumnado. Mientras los chicos participaban de sus talleres, docentes y tutores tuvieron sus propios espacios de trabajo, bajo la idea de que el sostén emocional de un adolescente necesita del compromiso de todo su entorno.
El trabajo con los profesores
Marta Mendoza, integrante de la Dirección de Acompañamiento Integral (DAI), contó cómo fue la actividad con el cuerpo docente. "Nos tocó trabajar con los profesores en una actividad de reflexión y acompañamiento hacia nuestra adolescencia, para ver qué sienten, cómo están y cómo llegan a las instituciones, brindando orientaciones a cada familia y estudiante", señaló.
La mirada sobre los adultos que rodean a los chicos fue central: entender cómo llegan los educadores a la escuela también forma parte de la estrategia de contención.
La soledad que aparece en los talleres
Entre las problemáticas que salieron a la luz durante la actividad, los coordinadores marcaron una que se repite: muchos jóvenes pasan gran parte del día sin la presencia de un adulto de referencia en casa.
"Debido a la gran demanda económica y laboral, las familias tienen que salir a trabajar todos los días, lo que genera un ausentismo de padres o tutores y hace que los chicos se encuentren más solos", explicaron.
Esa realidad también complica la convocatoria de las familias a este tipo de instancias. "Poder acercarnos a las familias es lo que más nos está costando por cuestiones de tiempo, pero valoramos enormemente la predisposición de los chicos. Darles un espacio de escucha y preguntarles un simple '¿cómo estás?' les cambia el día", concluyeron los coordinadores.