En el Día del Trabajador Rural, UATRE Entre Ríos advierte que "no hay motivos para festejar"
UATRE Entre Ríos eligió el Día del Trabajador Rural para lanzar una advertencia que incomoda: en las inspecciones por los campos entrerrianos siguen apareciendo situaciones que el sindicato no duda en calificar de inaceptables. El delegado Edgardo Maier apuntó contra las patronales y también contra los gobiernos. ¿Qué encontraron exactamente?
La Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) Delegación Regional Entre Ríos eligió el Día del Trabajador Rural para lanzar una advertencia sin matices: en el campo entrerriano las condiciones laborales están lejos de ser dignas. A 82 años de la sanción del primer Estatuto del Peón de Campo, en 1944, el sindicato sostuvo que la fecha no se celebra, se reclama.
El pronunciamiento, difundido en coincidencia con la conmemoración del 8 de octubre, apunta a una realidad que las inspecciones del gremio vienen registrando en todo el territorio provincial. La conclusión que repiten desde la seccional es que el trabajador rural quedó convertido en el eslabón más desprotegido de la cadena productiva.
Lo que muestran las inspecciones
Las fiscalizaciones que UATRE realiza de manera continua en establecimientos agropecuarios de Entre Ríos siguen arrojando irregularidades que el sindicato califica de inaceptables. El listado de problemas detectados es extenso: altos índices de empleo no registrado, salarios por debajo de las escalas vigentes, tercerizaciones abusivas y casos de hacinamiento extremo.
A esa lista se suman dos faltas que la conducción gremial considera especialmente graves: la falta de acceso a agua potable y la ausencia de condiciones básicas de higiene y seguridad sanitaria en los establecimientos. Para UATRE, ese combo deja al peón rural expuesto a riesgos que no deberían existir en el siglo XXI.
Con ese diagnóstico sobre la mesa, la entidad ratificó su compromiso de defender al sector y reclamó medidas concretas: regularización inmediata del personal, cumplimiento estricto de las paritarias homologadas, entrega de indumentaria de trabajo adecuada y el cese de maltratos y despidos arbitrarios.
"La dignidad no puede ser ninguneada"
El delegado regional de UATRE, Edgardo Maier, fue uno de los que puso la voz más dura. Según planteó, el trabajador rural es el eslabón más débil de una cadena productiva que se precariza cada vez más. En sus declaraciones sostuvo que la dignidad del trabajador no puede ser ninguneada por patronales que avanzan sobre sus derechos, y apuntó también contra los gobiernos provincial y nacional por lo que calificó como una lamentable expoliación.
Desde la conducción nacional, el secretario general José Voytenco marcó la misma línea con una definición contundente: sin trabajadores no existe producción y sin salarios dignos no hay justicia social. El líder sindical aseguró que la organización va a seguir trabajando de manera incansable para garantizar condiciones dignas y justas que aseguren el bienestar y la prosperidad de los trabajadores rurales.
El pedido de controles
La seccional regional también apuntó a los organismos del Estado. Desde UATRE hicieron un llamado firme a los ministerios de Trabajo provinciales, a las reparticiones públicas y a las cámaras empresariales para que intensifiquen los controles institucionales.
El argumento que sostienen es que la reactivación económica y la productividad del campo no pueden edificarse a costa de la explotación y la salud de las personas que trabajan la tierra. En ese sentido, el pronunciamiento cerró con una definición que resume su postura: no hay campo posible sin trabajadores registrados y con derechos.