En el escenario del Guido Miranda hay un piano con 97 teclas: la particularidad que sorprende a los pianistas
El pianista misionero llega al Guido Miranda con un concierto de tres siglos de música, pero el verdadero protagonista no es él: es el instrumento que lo espera sobre el escenario chaqueño.
El pianista misionero Nazareno Magan Huntter llega a Resistencia con una propuesta que combina música y relato: este miércoles 21 de octubre, a las 21, presentará «El Piano a Través de los Siglos» en el Complejo Cultural Guido Miranda (Colón 164), en el marco del ciclo «Preludios en el Bösendorfer».
El concierto propone un recorrido por más de tres siglos de historia musical, desde el barroco hasta el romanticismo tardío y la música argentina, con obras de Johann Sebastian Bach, Ludwig van Beethoven, Frédéric Chopin y Carlos Guastavino, entre otros compositores.
La velada contará con invitados: el pianista Domingo Baldo, con quien Magan Huntter interpretará una obra a cuatro manos de Brahms, y la mezzosoprano Perla Ojeda, que sumará un aria de ópera romántica.
Un concierto que se explica mientras suena
Magan Huntter no solo es concertista: también es docente, y esa doble condición atraviesa su manera de pensar el escenario. Su propuesta no se agota en la interpretación, sino que suma explicaciones sobre los compositores, sus contextos históricos y las transformaciones del lenguaje musical a lo largo de los siglos.
«Me gusta llamarlo un concierto charlado porque es más descontracturado. Me gusta agarrar el micrófono y contar sobre la obra, sobre la música. Creo que la música se entiende mejor cuando el público sabe de qué se está hablando, de qué se está tocando», explicó a La Voz del Chaco.
El piano que empezó a los ocho años
La relación del pianista con el instrumento arrancó temprano. Empezó a estudiarlo a los ocho años, aunque la fascinación por la música académica había aparecido antes.
«Siempre me gustó la música desde muy chiquito. Mi mamá tenía unos CD y mi papá me llevaba al teatro a escuchar música en vivo. Me fascinaba la música clásica», recordó.
Su madre lo llevaba a academias para que eligiera un instrumento entre violín, violonchelo, flauta y otros. Ninguno lo convencía: «Yo quería piano, siempre quise piano», aseguró.
Comenzó sus estudios en Posadas y a los once años dio su primer concierto. Luego, por motivos familiares, se trasladó a Córdoba, donde siguió formándose con un maestro egresado de la Universidad de Tel Aviv, en Israel. «A los catorce años aproximadamente empecé a estudiar profesionalmente y después comenzaron los conciertos en Córdoba, Buenos Aires, Chaco y Corrientes», repasó.
Su carrera sumó reconocimientos: una beca del Fondo Nacional de las Artes, la final en dos concursos internacionales de piano y un escenario compartido con Horacio Lavandera, que había integrado el jurado de uno de esos certámenes. También actuó en el Salón Dorado del Teatro Colón el año pasado y recibió un reconocimiento de la Legislatura de Misiones por su trayectoria como concertista y docente.
«Doy clases en el conservatorio y estoy estudiando para licenciarme en Didáctica de la Música. También compuse música para cortometrajes y ahora estoy indagando en la dirección de coros. Todo gira en torno a la música en mi vida», resumió.
Ser concertista lejos de los grandes centros
Construir una carrera fuera de los polos culturales del país tiene sus obstáculos, y Magan Huntter lo sabe por experiencia.
«En Argentina es desafiante ser un trabajador de la cultura y de las artes, más todavía en este contexto económico. Y en el Nordeste se hace más complicado por la ausencia de salas o teatros. Está todo muy centralizado, hay uno o dos teatros como mucho y el acceso a ellos a veces es complejo», sostuvo.
En ese mapa, elogió el desarrollo chaqueño: «Chaco tiene más trayectoria y más historia musical. A mi parecer, es la provincia con más trayectoria en música académica en el Nordeste. Resistencia tiene una cartelera muy variada y también un mercado cultural que se fue generando».
Sobre Misiones, señaló que sus instituciones y espacios culturales todavía atraviesan procesos de consolidación. «Es desafiante, pero no imposible. Hay que sacrificarse bastante. Y está también la escuela de la autogestión cultural, que estoy aprendiendo ahora. Gestionar un concierto es muy complejo: hay que pensar el programa, los ensayos, la publicidad, el traslado. Todo eso es un aprendizaje», explicó.
El objetivo: que el público quiera más
Más allá de la exigencia técnica de abordar tres siglos de repertorio, el pianista tiene una meta clara: despertar curiosidad.
«Lo que quiero es que el público se lleve, primero que nada, ganas de seguir escuchando esta música. Curiosidad. Quiero que salgan del teatro y busquen lo que escucharon, que indaguen más sobre Beethoven, Mozart, Chopin, Bach y estos grandes compositores», expresó.
«Quiero que tengan ganas de seguir yendo a conciertos, de seguir escuchando música en vivo. Que salgan del teatro diciendo: qué lindo escuchar música en vivo, quiero volver a hacerlo», agregó. Para él, esa conexión también hace crecer la actividad cultural: «Cuando hay demanda del público, hay más oferta. Es un ida y vuelta».
Un Rolls-Royce sobre el escenario chaqueño
El concierto tendrá como protagonista a una pieza excepcional del patrimonio musical chaqueño: el piano Bösendorfer Imperial del Guido Miranda. Magan Huntter detalló sus particularidades.
«Todos los pianos tienen 88 teclas, pero este Bösendorfer tiene 97. Tiene una octava más en los graves, en la parte izquierda del teclado. Son nueve teclas adicionales que están pintadas de negro para evitar confusiones con el pianista», describió.
Esa extensión amplía el registro grave y aporta una resonancia profunda. «Tiene un sonido mucho más profundo en todo el teclado. Tengo entendido que mide casi tres metros de largo y pesa aproximadamente media tonelada, unos 500 kilos. Es un monstruo», contó. Se trata de un modelo poco frecuente en el país.
«¿Sabés cómo le dicen al Bösendorfer Imperial? Le dicen el Rolls-Royce de los pianos. Para que te des una idea, en el Guido Miranda tienen un Rolls-Royce en el escenario», expresó.
Acceso masivo, interés pendiente
Para Magan Huntter, el presente tiene una paradoja: nunca fue tan fácil acceder a la música académica, pero esa disponibilidad no se traduce necesariamente en más público.
«Hoy vivimos un momento de doble filo. Por un lado, nunca fue tan fácil acceder a la música académica. Tenés YouTube, Spotify y un montón de plataformas. Está al alcance de tu mano. Pero falta el interés de acercarse, porque la música comercial copó mucho el mercado», reflexionó.
«Se hacen conciertos didácticos donde las orquestas explican qué están tocando, presentan los instrumentos y cuentan la historia de la música. El público entra en contacto con todo eso y después aparece el interés o la curiosidad para investigar por sus propios medios», explicó.
También valoró las iniciativas públicas que ampliaron el acceso: «Hubo un proceso de democratización de la música académica, con entradas gratuitas a los conciertos y otras propuestas. Eso requiere un Estado presente, que para mí es importante».
Pero aclaró que ese acceso debe convivir con el reconocimiento económico del trabajo artístico. «La música también es una profesión. Uno vive de esto, estudia y se forma constantemente. Yo no paro de estudiar, estoy todo el día con el piano, leyendo, formándome académicamente. Entonces, todo ese trabajo merece una remuneración correspondiente», afirmó.
Y sumó una reflexión sobre el lugar del artista: «Argentina es culturalmente muy rica, tiene una cultura impresionante, pero en los últimos años se perdió un poco el valor que se le da al artista».
Entradas y horario
«El Piano a Través de los Siglos» se realizará este miércoles 21 de octubre, a las 21, en el Complejo Cultural Guido Miranda (Colón 164). Las entradas generales cuestan $15.000 y $10.000 para estudiantes y jubilados. Se adquieren en la boletería del teatro, de miércoles a sábados, de 17 a 21.