En el extremo oeste formoseño, una profe de inglés desafía la aridez y la distancia
¿Qué hace una profesora de inglés en una de las zonas más remotas de Formosa? Marisa Soledad Centurión lleva 19 años enseñando en El Chorro, donde la aridez no fue obstáculo para sembrar conocimiento. Su historia de vocación y superación te va a inspirar.
En El Chorro, una localidad ubicada a 500 kilómetros al noroeste de la ciudad de Formosa, la profesora Marisa Soledad Centurión lleva 19 años enseñando inglés en dos comunidades: la criolla y la wichí. Su historia es un ejemplo de vocación y superación en una de las zonas más remotas de la provincia.
¿Quién es Marisa Soledad Centurión?
Marisa se recibió en 2007 como Profesora de Inglés en el ISFD Félix Cabrera. Al año siguiente, en 2008, llegó a El Chorro para comenzar a trabajar. Desde entonces, no se fue más. Hoy dicta clases en la EPES N.º 100, de modalidad común, y en la EPES EIB N.º 11, una escuela intercultural bilingüe para la comunidad wichí.
¿Cómo es enseñar en el oeste formoseño?
La docente reconoce que la experiencia no fue fácil al principio. Tuvo que aprender sobre las costumbres y la cultura wichí, y entender que para muchos alumnos el inglés es su tercera lengua. Por eso, implementó estrategias contextualizadas y adaptadas al nivel de los estudiantes. "Fue una experiencia enriquecedora", asegura.
La diferencia entre los chicos criollos y los wichís es notable: los primeros son más conversadores y activos, mientras que los segundos son más callados y necesitan un acompañamiento más personalizado. "Tenés que ser más activa en la clase, recorrer los bancos y preguntarles uno por uno si entendieron", explica.
¿Qué significa enseñar inglés en El Chorro?
Para Marisa, enseñar inglés es una pasión. A pesar de la escasa conectividad y las limitaciones tecnológicas, ve cómo sus alumnos se entusiasman con el aprendizaje del idioma. "Se hace lo que se puede, y ver que se entusiasman me llena de orgullo", confiesa.
El orgullo de 19 años de docencia
Lo que más la enorgullece es cruzarse con exalumnos que la saludan con cariño y tener ahora a los hijos de esos alumnos en sus clases. "Eso es algo que me enriquece y me enorgullece", afirma.
¿Qué les diría a los jóvenes profesores?
Marisa tiene un mensaje claro para quienes quieren seguir sus pasos: "Que se animen, que intenten salir de su lugar de confort, que no se desanimen si no hay trabajo en el lugar donde viven. Con sacrificio y ganas, todo se logra". Además, aconseja que el objetivo sea siempre conseguir una mejor calidad de vida, aunque al principio cueste adaptarse a una nueva vida lejos de casa.