En el hospital de General Pico no se toma mate ni se usa el celular frente al paciente: el motivo
¿Qué tiene que pasar adentro del consultorio para que un paciente sienta que lo escuchan de verdad? La directora del hospital de General Pico lo resumió con una imagen que ya generó comentarios entre el personal.
La directora del Hospital Barrio Federal de General Pico, Lucía Campo, contó cómo se trabaja puertas adentro del efector del norte piquense y dejó una definición que no admite grises: nada de mate, nada de comida y nada de celular frente al usuario. «Estamos en un área de trabajo y trabajando para los pacientes», sintetizó en diálogo con InfoPico Radio 99.9.
La regla no es un capricho aislado. Según explicó la propia profesional, forma parte de una forma de conducir que ella misma reconoce como personal y que no siempre cae bien entre sus compañeros de equipo.
Una impronta que incomoda a algunos
Campo fue consultada sobre el orden que se percibe al entrar al edificio y no esquivó la respuesta. «Es ordenado, es lo que yo pretendo. Tengo algunas cosas que a muchos de mis compañeros no les gusta, pero hacen al orden y hacen a que la gente se sienta cómoda», admitió.
La directora bajó esa exigencia a situaciones bien concretas del día a día: «Un ejemplo: atender al usuario sin estar comiendo, sin estar tomando mate, sin estar usando el celu, que no haya ruidos molestos porque los ruidos interfieren en la comunicación».
El ruido, un obstáculo para el acto médico
Lejos de tratarse de una cuestión de estética o de disciplina menor, Campo explicó por qué el silencio y la atención plena tienen peso clínico. El ruido ambiente impide «transmitirle al usuario qué necesita» y también complica el relevamiento de «qué datos necesitamos nosotros» para una atención correcta.
Es decir, lo que podría leerse como una norma de convivencia termina incidiendo en la calidad del acto médico, en la precisión con la que el personal recibe y devuelve la información en cada consulta.
Lo que el paciente percibe al cruzar la puerta
Para la directora, esas reglas mínimas terminan armando la experiencia completa de quien llega a atenderse. «Todo ese orden y esas pequeñas cosas hacen que el usuario diga: bueno, acá voy, me escuchan, me reciben, me atienden, no están distraídos, están prestándome atención a mí. Eso es lo que yo quiero», remarcó.
La definición deja en claro que en el Barrio Federal la calidad de la prestación no se mide solo en aparatología o en cantidad de especialidades, sino también en la disposición concreta del personal frente a quien pide ayuda.
El efector del norte piquense cumplió su primer año de funcionamiento este viernes 16 de octubre de 2026. Entre los aspectos que más destacan quienes se acercan a atenderse aparece, junto a la infraestructura, justamente ese orden en el trabajo del personal.
Se trata de una política interna sostenida desde el primer día del hospital, pensada para que cada persona que cruza la puerta sienta que del otro lado del mostrador o del escritorio hay alguien enteramente disponible para escucharla.