En el inicio del Triduo, Quintana habló de la droga en los jóvenes y dejó una frase que incomoda
En el arranque del Triduo, Monseñor Quintana habló de la inseguridad y de la droga que "destruye la vida de nuestros jóvenes", pero también dejó una frase sobre el cambio que no cayó del todo bien. ¿A qué se refirió?
En la apertura del Triduo del Milagro, Monseñor Darío Rubén Quintana puso el foco en los problemas que atraviesan a la sociedad salteña y llamó a renovar el compromiso por la paz social y la contención de los jóvenes. El religioso advirtió sobre la inseguridad, la violencia intrafamiliar y el consumo de alcohol y drogas, y sostuvo que el pedido de la Virgen por la paz adquiere una urgencia particular.
Uno de los momentos centrales de su mensaje fue cuando se refirió directamente a esas problemáticas. "Nos duele ver la inseguridad en nuestros barrios, la violencia dentro de tantos hogares donde faltan el respeto y el diálogo, y nos estremece ver cómo el alcohol y la droga destruyen la vida de nuestros jóvenes, empujándolos al sinsentido", expresó.
El Obispo Prelado de Cafayate también advirtió sobre la intolerancia y la agresividad que afectan la convivencia cotidiana. Frente a ese panorama, consideró que la paz no puede quedar solamente en una intención o en una oración, sino que debe reflejarse en la vida cotidiana y en el compromiso con los demás.
Un llamado a las instituciones y a cada hogar
Quintana valoró el trabajo de las instituciones, las fuerzas de seguridad y los centros de asistencia que intervienen frente a distintas problemáticas sociales. "Valoramos y apoyamos el esfuerzo de las instituciones, de las fuerzas de seguridad legítimas y de los centros de asistencia que trabajan para recuperar el orden, la justicia y cuidar a los más vulnerables", manifestó.
Pero también planteó una responsabilidad individual y comunitaria: "El verdadero cambio empieza en cada uno de nosotros cuando sanamos los vínculos familiares, educamos en el respeto y tendemos una mano para rescatar a un joven de las adicciones".
El reconocimiento a los peregrinos
Durante la celebración, el Obispo también tuvo palabras para los miles de peregrinos que llegan a Salta desde la Puna, los cerros y los Valles Calchaquíes. Puso en valor el esfuerzo de quienes recorren kilómetros para llegar a la Catedral y destacó el sentido de esas caminatas como una expresión de fe y búsqueda de paz.
"Ellos no vienen a pedir lujos ni grandezas; vienen caminando en oración para recibir la paz en sus corazones, en sus familias y en sus hogares. Bajo el manto de la Virgen del Milagro no hay distinciones", afirmó.