En el Mercado 6 de Agosto ya no compran como antes: el cambio que nadie esperaba en los mostradores
En el Mercado 6 de Agosto, las familias dejaron de hacer la compra semanal y ahora piden porciones mínimas para el día. Los carniceros ya no pueden sostener los precios con ofertas, y muchos clientes cambiaron un clásico de la mesa jujeña por algo que hasta hace poco era impensado.
Las ventas de carne vacuna en el Mercado "6 de Agosto" se derrumbaron entre un 50% y un 60% respecto del año pasado, y los carniceros ya no disimulan el impacto: las familias dejaron de hacer la compra semanal y se volcaron a compras mínimas, casi diarias.
"El consumo de la carne ha caído muchísimo. La gente compra lo justo y necesario para cada jornada", resumió Miguel Jerez, encargado de una carnicería del histórico predio céntrico.
El cambio en el mostrador es notorio. El kilo de carne molida se ofrece a $15.000, pero los clientes piden porciones de 3.000 o 4.000 pesos. Y en los cortes para bifes, si antes se llevaban 10 o 12 unidades, ahora se llevan 4. "A la gente le está costando enormemente llegar a fin de mes", agregó Jerez.
El fin de semana, el termómetro del desplome
Donde más se nota la retracción es en los días de mayor demanda histórica. Los fines de semana, que solían registrar ventas promedio de 50 kilos de carne, hoy apenas rozan los 20 kilos.
La caída no encuentra freno en las ofertas: aunque los precios en gancho se mantienen sin grandes saltos, la presión impositiva y los costos fijos operativos dejan a los comerciantes sin margen para bajar los valores al público.
El mostrador se llena de alternativas
Con la carne vacuna fuera del alcance de muchos bolsillos, los jujeños empezaron a mirar otros cortes. La carne de llama, el cerdo y el cordero ganaron terreno como sustitutos más accesibles frente a los tradicionales cortes vacunos.
El fenómeno no es menor en una plaza donde el consumo de carne vacuna tiene peso cultural. La pérdida de capacidad de compra de las familias, según reflejan los propios comerciantes, obligó a reorganizar la dieta y la manera de comprar: menos cantidad, más seguido y con el precio como primera variable.